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El problema del Mar Menor no son las lluvias, sino lo que estas arrastran Featured

Las escorrentías de las lluvias y la contaminación difusa que llegan al Mar Menor son mayores que nunca debido al cambio del paisaje de secano a regadío intensivo.

Las lluvias torrenciales son propias de nuestro clima desde hace siglos, la novedad son las 60.000 hectáreas de regadío, las granjas intensivas de ganado y la urbanización de la costa.

Tormentas como la que ayer afectó al Campo de Cartagena suponen importantes entradas de aguas cargadas de tierras de cultivo y abonos al Mar Menor, y demuestran que es urgente aplicar medidas de retención y conservación de suelos y nutrientes, en el origen.

Ante estos episodios no sirven de nada las carísimas infraestructuras de cemento y tuberías ideadas para recoger los drenajes agrícolas.

Región de Murcia. 26.09.2022.- Ecologistas en Acción ha lanzado hoy un comunicado advirtiendo de la entrada masiva de tierras de cultivo, abonos y otras sustancias, arrastrados por las lluvias que han tenido lugar este domingo en el Campo de Cartagena. Estas entradas contribuyen a empeorar la grave situación de eutrofización de la laguna salada, y a la pérdida de profundidad, por relleno.

Estas entradas de nutrientes y sedimentos, que tendrán consecuencias negativas en el Mar Menor, no son culpa de las lluvias, sino del cambio de uso del suelo en el Campo de Cartagena. En este sentido recuerdan que las lluvias torrenciales de finales de verano y otoño son características de nuestro clima Mediterráneo desde hace siglos, y que el ecosistema natural del Mar Menor está muy bien adaptado a superar los efectos negativos y a aprovechar los positivos.

Pero ahora, donde antes habían cultivos de secano, con terrazas y vegetación natural que retenían suelo y agua, tenemos miles de hectáreas de cultivos de regadío intensivo, allanados, roturados constantemente, muy abonados y sin vegetación natural, lo que favorece que el agua corra en superficie, alimente las riadas, y arrastren toneladas de tierras de cultivo y abonos al Mar Menor.

Además, la urbanización de las riberas del Mar Menor, ha supuesto la eliminación o reducción drástica de humedales, que ejercían de freno a los sedimentos y nutrientes provenientes de las lluvias, y ahora son suelos impermeables que aumentan la velocidad y los daños de las riadas.

Por otro lado, estas entradas masivas de tierras de cultivo, abonos y agroquímicos, son imposibles de evitar con infraestructuras de cemento o megaplantas de tratamiento centralizadas. En consecuencia, la organización considera que no tiene sentido llevar a cabo estas carísimas infraestructuras, cuya eficacia es muy reducida o nula.

Por todo ello, desde Ecologistas en Acción insisten en que existe un amplio consenso científico en que las medidas para salvar el Mar Menor de estas entradas masivas de sedimentos y nutrientes deben ser en origen (transformación del modelo agrícola), y que la eficacia de las Soluciones Basadas en la Naturaleza está más que demostrada, tienen mejores relaciones coste/eficacia, son más duraderas y encima aportan otros beneficios extra sobre la biodiversidad, la recuperación del paisaje o la salud humana.

Ecologistas en Acción sigue apostando por combinar las medidas en origen en el Campo de Cartagena (reducción de superficies, reducción de abonado, colocación de setos, aterrazamientos, etc), con otras medidas como la recuperación de ramblas, humedales y la franja renaturalizada perimetral, que laminen escorrentías y sirvan de barrera final, permitiendo retener sedimentos y eliminar nutrientes, antes de que lleguen al Mar Menor.

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