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El deterioro del Mar Menor pasa factura a la salud del 37% de los niños de la zona Featured

La emergencia climática y el mal estado de la laguna por la agricultura intensiva, la presión urbanística y la contaminación del acuífero reduce la calidad de vida relacionada con la salud de los menores, según un estudio del jefe de la Unidad de Salud Medioambiental de la Arrixaca

La Opinión de Murcia.- Vivir en entornos contaminados y esquilmados perjudica la salud física y mental. El deterioro que en los últimos años está sufriendo el Mar Menorestá pasando factura a la población más joven, que es la más vulnerable a los contaminantes ambientales y a los fenómenos climáticos adversos. Por ello, el 37 por ciento de los jóvenes que viven en esta zona ha visto afectada su calidad de vida relacionada con su salud.

Así lo recoge un estudio elaborado por el doctor Juan Antonio Ortega-García, responsable de la Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del Hospital Virgen de la Arrixaca en colaboración con investigadores de la UPCT, la Unidad de Salud Mental del Mar Menor y Mount Sinai de Nueva York.

El deterioro del Mar Menor pasa factura a la salud del 37% de los niños de la zona

La emergencia climática y el mal estado de la laguna por la agricultura intensiva, la presión urbanística y la contaminación del acuífero reduce la calidad de vida relacionada con la salud de los menores, según un estudio del jefe de la Unidad de Salud Medioambiental de la Arrixaca

El proyecto se puso en marcha con el fin de analizar la salud y calidad de vida de los escolares y sus familias de la zona del Mar Menor a medio y largo plazo tras la DANA de 2019, que supuso la puntilla a la laguna salada tras el episodio de anoxia de 2016.

El doctor Ortega indica que tanto la contaminación de los ecosistemas como la emergencia climática comparten origen y muchos de sus efectos. Son expresión de una «cultura de la basura», consumir y tirar. Y «la situación del Mar Menor es un ejemplo del paradigma de la relación entre las actividades humanas contaminantes y la emergencia climática».

Además, apunta en el trabajo que «situada en una zona de alto riesgo para los efectos de la emergencia climática en Europa, la presión de las actividades humanas a través de una agricultura intensiva, la contaminación química del acuífero, la presión urbanística y la vulnerabilidad social y política han sido claves para el colapso del ecosistema del Mar Menor».

Para llevar a cabo el estudio los investigadores han analizado la situación de 1.066 menores de entre 7 y 18 años y sus familias de los centros educativos de Los Alcázares  (residentes de municipios de los Alcázares, San Javier y Cartagena) desde final de 2019 a principios de 2020 y se comparó su situación con los del grupo de control, formado por niños y jóvenes saludables reclutados en otras áreas de la Región.

Del grupo de estudio, el 80 por ciento de los niños viven a menos de 2 kilómetros de la orilla del mar y el 54 por ciento de las familias tienen su vivienda en una zona inundable. Por lo que a los dos meses de la inundación tuvieron alguna enfermedad o lesión a causa o agravada por las inundaciones de 2019 casi un 14 por ciento de los escolares. Los más frecuentes fueron picaduras de insectos, problemas gastrointestinales y respiratorios (crisis de asma relacionada con los hongos de la humedad y el polvo seco en resuspensión).

Entre las conclusiones destaca el impacto o deterioro en la calidad de vida relacionadada con la salud emocional, escolar, psicosocial y física que es muy severo en los escolares del Mar Menor. El 37,5 por ciento tienen una muy mala calidad de vida global relacionada con la salud (más del doble que en los controles de otras áreas). El deterioro en todas estas esferas de la calidad de vida de los niños se asocia a un peor rendimiento académico, trastornos del neurodesarrollo, trastornos de estrés postraumático y peor salud física y enfermedades crónicas de los escolares a lo largo del tiempo. Aunque el estudio sigue en marcha.

Los estudios a largo plazo son escasos, pero señalan que los efectos son sostenidos, incluso más importantes a largo plazo. A los dos años de seguimiento se ha descrito que el 50 por ciento de los menores de 12 años y el 75 por ciento de los mayores de 13 años tenían síntomas de estrés postraumático.

El doctor Ortega explica que «la edad pediátrica es el periodo de desarrollo en el que existen características anatómicas, fisiológicas, metabólicas y conductuales propias que la hace especialmente vulnerable a los fenómenos asociados al cambio climático y a los riesgos ambientales».

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los menores de 5 años reciben el 43 por ciento de la carga de enfermedades de causa ambiental y entre las características que determinan la vulnerabilidad de la infancia ante los contaminantes ambientales destacan: la inmadurez biológica, tanto anatómica como funcional; el mayor consumo energético; las conductas y comportamientos sociales; el impacto de una menor estatura y la nula capacidad de decisión, entre otros.

En cuanto a la percepción que tenían las familias sobre los riesgos que más afectaba de forma negativa en la salud de sus hijos, la mayoría señalaron como el principal problema la contaminación del Mar Menor, considerada la causa más grave a la que se están enfrentando en su entorno. A este riesgo le seguían otros como la presencia de plagas o mosquitos, la contaminación del aire exterior, las humedades y grietas en el hogar, las deficiencias del alcantarillado y la contaminación del agua del grifo.

Infancia desconectada

Otro de los aspectos analizados por los investigadores y cuyos resultados son preocupantes es el déficit de contacto con la naturaleza que tienen los niños que viven en el entorno del Mar Menor. El contacto saludable para los escolares es, al menos, de una hora al día de actividad por la playa, el mar, paseos, parques urbanos o naturales. El 75 por ciento de los escolares de la zona del Mar Menor tiene un déficit de contacto con la naturaleza previo a las inundaciones. Y menos del 5 por ciento tienen actividades deportivas relacionadas con el mar de forma regular.

Para el doctor Juan Antonio Ortega esto es muy grave, ya que «tenemos a una población infantil desconectada de su ecosistema y no se puede pretender que se proteja algo que no se conoce. Es urgente la reconexión de los jóvenes con la naturaleza. Por eso proponemos que todos los jóvenes de esta Región realicen la ‘caminata de las Estrellas’ por el Mar Menor», una iniciativa que se puede consultar en la web ecologiaysalud.org.

Fuente: https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2021/09/19/deterioro-mar-menor-pasa-factura-57431078.html

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