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La entrevista del Tuareg en latalaya.org. Joaquín Contreras: “Nuestra lucha es un momento de empoderamiento del movimiento ciudadano” Featured

“Yo no tengo inconveniente en decir que hemos encontrado el apoyo del ayuntamiento, pero está siendo demasiado cauto y demasiado prudente a la hora de poner en marcha ideas buenas”

Equipo Tuareg. 07/05/22.- El liderazgo es algo objetivo, no subjetivo. Es como aquella novela de Martín Vigil “…sale el encuentro” y tú lo aceptas o no. Joaquín Contreras se lo encontró, lo aceptó con la condición de que fuera coral, y… el AVE está casi soterrado y el paso a nivel de Quitapellejos ya es historia. Mejor, un símbolo que fue y es fuente de poder vecinal. Hubo un tiempo que no había movimiento social, ni manifestación que no tuviera allí su referente. De eso habla el titular de esta entrevista, que también va del éxito objetivo del liderazgo coral en una persona, que es un líder que no quiso serlo. Y consiguió que consiguieran todos los vecinos que los barrios del sur de Murcia y los del norte se unieran. Con ello, la ciudad fue otra y camina en otra dirección de futuro. Sin la coda final no habrán “leído” esta entrevista.

Hagamos un poco de historia fundamental. La Plataforma Pro Soterramiento de las vías me da la sensación de que nace en el entorno del movimiento asociativo de los barrios, de la formación de las Asociaciones de Vecinos. ¿Es así? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo y cuándo llegó a constituirse?

La plataforma nace en los últimos 80 del siglo pasado a propósito de una consigna que el PSOE lanza en toda España para recoger fondos para los gastos del 92. Incluía la Expo de Sevilla, los juegos olímpicos de Barcelona del mismo año y el primer tren de alta velocidad Madrid y el Sevilla que se puso en marcha ahora hace 30.

En aquel momento la consigna era la siguiente. Como en casi todas las estaciones en aquel momento ya en toda España, habiendo tenido en origen mercancías y viajeros, las mercancías se habían sacado fuera del ámbito urbano porque contaminan, porque supone el trasiego de mercancías y supone un factor de contaminación las ciudades, molesta el tráfico. Aquí en Murcia se había hecho ya y estaba en Nonduermas, que era la estación de mercancía de Murcia.

Así pues, la consigna era rentabilizar las hectáreas de terreno no utilizado. De hecho, aquí en la zona ferroviaria hay más de 100.000 m² que durante muchos años fue nido de basura, de roedores porque se había convertido en un descampado donde medraba la suciedad y la no programación para nada. La idea era. Aquellos terrenos que no eran edificables porque tenían una calificación de industrial y de comunicaciones pasarlos a equipamientos urbanos, cambiarlos de calificación y, sencillamente especular con todas las letras.

La propuesta se le hizo a José Méndez Espino, alcalde socialista de Murcia. Cogió el mensaje y, sin darle más vueltas, presenta un proyecto de nueva estación a bombo y platillo (de un nuevo Chamartín para Murcia, decían los periódicos de la época) pero manteniendo las vías en superficie. Fue entonces cuando nos dimos cuenta que, si ya Murcia estaba partida, aunque los barrios del otro lado (al sur) de las vías eran pequeños estaban en proceso de decrecimiento. Al mismo tiempo, veíamos que Murcia crecía hacia el norte. No crecía hacia aquí precisamente por el ferrocarril. Quitapellejos, que era como se llamaba Santiago el Mayor, estaba a medio kilómetro de la Glorieta, del ayuntamiento. Mientras que Murcia seguía creciendo hacia el norte y sin embargo por aquí estaba cortado. En ese momento vimos que si permitimos que la nueva estación mantuviera las vías en superficie suponía una frontera infranqueable.


“En ese momento vimos que si permitimos que la nueva estación mantuviera las vías en superficie suponía una frontera infranqueable.”


Cuando usted dice “veíamos”, ¿a quién se refiere?

Pues al movimiento ciudadano. Yo en ese momento era presidente de la asociación de vecinos del barrio de El Carmen. El movimiento vecinal se crea con la Ley de Asociaciones de Fraga de diciembre de 1964 y que entra en vigor en abril de 1965. Son las únicas asociaciones permitidas por el franquismo, por el régimen. Y se convierten en un cobijo de mucha gente con inquietudes que, no es que no tuvieran inquietudes ciudadanas o vecinales, pero tenían otras inquietudes que no podía realizarse. Y lo mismo que otras veces nos reuníamos en la sacristía de algunas iglesias pues ahora las Asociaciones de Vecinos fueron el cobijo, lo que le daba cobertura legal, a inquietudes de ámbito ciudadano y también de ámbito político.

Desde la Asociación de Vecinos del barrio de El Carmen me di cuenta de la situación, contacté con las asociaciones de vecinos del entorno. Y entonces dijimos, nos traen esto, está en exposición pública, ya tenemos posibilidades de hacer alegaciones y sugerencias. Hay ya una ley de la etapa democrática y vamos a utilizar el cauce que nos da. Presentamos miles de alegaciones diciendo que no a que la nueva estación no podía ser superficie. Pedíamos que se hiciera con las vías soterradas. Y de ahí nos constituimos en Plataforma Pro Soterramiento, que no es una plataforma personal sino es un rosario de asociaciones de vecinos.

¿Qué dificultades ha encontrado la plataforma en su larga historia para poder sobrevivir? ¿Qué espíritu ha sido el que ha conseguido que a pesar de todo siga viva y en la lucha vecinal?

De aquel momento había gente con inquietudes sociales, sobre todo, y luego había gente que podría sintonizar, más o menos con una ideología próxima al socialismo, pero había otra gente que no. Sin embargo, eso no era obstáculo para que sintonizáramos todos. Hay una persona (no me pidas el nombre que no te lo voy a dar) que ahora milita en Vox, que fue de las personas activas de aquel momento, no solo en la asociación de vecinos, que era presidente de una de ellas, y en la Federación de Asociaciones de Vecinos, sino luego en la lucha por el soterramiento.

Y allí no había problemas de ese tipo y en la Asociación de vecinos del barrio del Carmen, me cabe la falsa modestia, pero me cabe el honor de decir que en aquella etapa coincidíamos gente de Acción Católica de la Iglesia, gente del Partido Comunista, gente muy diversa. Porque lo que nos interesaba era el bienestar de nuestro barrio y luchar por los intereses de los ciudadanos.


“El día 30 de septiembre fue ver el fruto de que habíamos conseguido captar la confianza de la gente. A los que estábamos allí nos dio un plus de responsabilidad porque no podíamos utilizar eso mal”.


El 30 de septiembre de 2017 es una fecha histórica para la plataforma y todo el movimiento vecinal que representa. Es el día donde, convocados por la Plataforma Prosoterramiento, más de 50.000 personas se manifiestan por toda la ciudad. ¿Es en ese momento cuando se produce la sintonía con toda la ciudad? ¿Es el momento de impulso definitivo para conseguir los objetivos que se habían propuesto?

En la lucha por el soterramiento en la etapa anterior, hablo de 2017, han pasado casi 30 años desde la fundación de la Plataforma. Hemos pasado momentos de languidez. Momentos en los que incluso desde el Partido Popular se nos ha acusado, a mí personalmente, de que no actuamos durante cierto tiempo.

Hubo el problema de la burbuja inmobiliaria que tiró patas arriba parte de la fuente de financiación del soterramiento que era la plusvalía de los terrenos, y entonces hubo un periodo pequeño de relax. En junio de 2006 se aprueba el Convenio de soterramiento entre un partido socialista en Madrid y dos Partidos Populares, uno en el Ayuntamiento de Murcia y otro en la Comunidad Autónoma. Desde 2006 hasta 2010 hay ese periodo, que coincide con el estallido de la burbuja inmobiliaria, en el que hay un cierto relax. No es que no haya actividad, porque en el 2010 se modifica el Plan de Ordenación Urbana en el que participan urbanistas, políticos, arquitectos, ingenieros de caminos para al adecuar el desarrollo que va a suponer el encerramiento en los barrios del sur. Es en ese periodo donde hay más tranquilidad.

A partir de ahí nos metemos en el 2012 y es cuando Ramón Luis Valcárcel se entrevista con la ministra de Fomento Ana Pastor y ésta le dice, lo que le tiene que decir a Ramón Luis Valcárcel. Y cuando vuelve aquí es cuando dice una frase que tengo grabada, no nos engañemos, no hay dinero, no podemos hacer el soterramiento, permitamos que venga en superficie y cuando haya dinero se soterrará. Ese fue el nuevo disparo de la inquietud y fue cuando nos echamos de nuevo a la calle, como antes habíamos hecho con Méndez alcalde socialista, para decir que no estábamos de acuerdo. Y es a partir de 2012 cuando de nuevo se retoma la actividad.

El 30 de septiembre de 2017 digamos que es el estallido de algo que personalmente me satisface explicarlo de la siguiente manera.

El 5 de septiembre de aquel año, nosotros decidimos que teníamos que salir a la calle para convencer a la gente. Porque muchos nos veían…, bueno, pues mucho decían que nosotros teníamos intereses políticos, que estábamos defendiendo los intereses del PSOE, de IU, de Podemos. Cuando eso no era cierto, aunque hubiera gente que militara en esos partidos. Y entonces dijimos que era el momento de forzar un contacto con la gente. Y desde el 5 de septiembre, que era martes, hasta 12 de septiembre hicimos una acampada en Santiago el Mayor, en un jardín que hay al lado de paso nivel, que se ha quedado como el jardín de la Acampada y que es que como se conoce hoy. Allí participaron desde asociaciones de padres, asociaciones de vecinos, actividades culturales, bandas de música, hasta juego de magias. Se creó un estado favorable a que la gente viniera. Aquellos que pensaban de nosotros que estábamos defendiendo intereses de partido, se dieron cuenta de que no. Hubo un vuelco y un crecimiento del crédito y del aprecio popular que se manifestó cuando el 12 de septiembre (la romería de la virgen era al martes siguiente) decidimos convocar unas manifestaciones ante el paso a nivel. El motivo fue que el muro que se estaba construyendo para la llegada del AVE en superficie iba progresando hacia el paso a nivel.

El día 30 de septiembre fue ver el fruto de que habíamos conseguido captar la confianza de la gente. A los que estábamos allí nos dio un plus de responsabilidad porque no podíamos utilizar eso mal.

Da la sensación de que ese 30 de septiembre la ciudad de Murcia entera es consciente de la cuestión y acepta que la solución es el soterramiento y que no es solamente problema de los barrios del sur, sino que afecta a toda a ciudad. ¿Esa es la percepción que también se tenía en la plataforma?

Sí, eso es así. No se puede entender de otra forma porque allí acudieron gentes de toda la ciudad y de fuera de la ciudad. Y nos apoyaban porque entendían que lo que se estaba jugando no era solo un problema de la ciudad de Murcia. Porque el soterramiento suponía la eliminación del tendido ferroviario en superficie, pero era la primera vez que se iba a hacer una modernización de ferrocarril en el que teníamos la peor página del ferrocarril español junto con Extremadura. Ni un solo kilómetro de vía electrificada. Una vía sencilla para ir a Madrid en la que los trenes se tenían que poner a 40 50 km/h bordeando el pantano de Camarillas por su inestabilidad física. La gente entendió que aquello había que defenderlo, se lanzó a la calle y nos apoyó aquel día.

Porque no estábamos en contra del AVE, que era otro de los mitos que también se nos aplicó. No estamos en contra, tampoco estábamos a favor, más bien éramos favorables de que se hubiera potenciado el ferrocarril popular, el de toda la vida, el que está al alcance de pueblo, de los ciudadanos medios.


“… Francisco Bernabé. Que desde luego yo no tengo inconveniente en calificarlo como el peor delegado del gobierno de la historia democrática en Murcia”.


En estos momentos, y con Francisco Bernabé como de delegado del gobierno suceden una serie de hechos que terminan con la inculpación de los tres jóvenes de las vías. Fueron acusados, juzgados y recientemente ha salido la sentencia con la autoinculpación para evitar ir a la cárcel ¿Qué valoración le merecen estos hechos? Y, sobre todo, ¿qué conclusiones saca usted de los mismos?

El tema de Francisco Bernabé merecería un capítulo aparte. Pero Francisco Bernabé no cae de pronto como un higo de la higuera. Francisco Bernabé es puesto a dedo por un ministro de Fomento, que era el antiguo alcalde de Santander, Íñigo de la Serna. Ante el que yo pasé vergüenza ajena, porque fui testigo en una comisión de seguimiento de las obras del AVE de un rapapolvo, de una bronca inmensa, hacia el delegado del gobierno anterior (se refiere a Antonio Sánchez-Solís), hacia el alcalde de Murcia, José Ballesta, que no abrió la boca. A partir de ahí destituyó al delegado anterior y puso a Francisco Bernabé. Que desde luego yo no tengo inconveniente en calificarlo como el peor delegado del gobierno de la historia democrática en Murcia y que hizo una exhibición innecesaria, ostentosa, desmesurada de las Fuerzas de Orden Público como si fuéramos terroristas. Hasta el punto que los mismos policías, con quien nosotros no teníamos inconveniente en tener conversaciones cara a cara, llegaron a decir que no entendían a qué habían venido. Porque aquí no había habido ni había ninguna actuación de violencia física ni de ningún tipo, sino de defensa de los derechos ciudadanos que ellos entendían e incluso compartían: no dividir la ciudad de Murcia. Hubo incluso un manifiesto de una agrupación de policía en el que llegaron a manifestar su confusión y no entender bien cuál era el objetivo. Bernabé derrochó 2.300.000 € en sobresueldos porque aquellos policías como funcionarios públicos tenían su sueldo seguro, vinieran a Murcia o no, pero no tenían dietas, no tenían hoteles, no tenían desplazamientos.

Como todo sucedía en la puerta del IES Mariano Baquero junto a la orilla del paso a nivel, hubo un día que la gente estaba asustada, los críos iban asustadicos vivos al instituto, las madres no se atrevían a mandar a los de primero y segundo de la ESO que tienen 12 13 años porque una mañana estaban allí incluso con la bayoneta calada como si allí fuera a producirse un atentado.

¿Cuál es su valoración sobre cómo ha quedado la cuestión de los tres jóvenes de las vías?

Es una pena. Es una lástima. Yo no puedo dar testimonio directo. Aquel día nosotros.. (deja la frase sin terminar, pero se refiere a que ese día estaba en Madrid en acto de promoción del corredor mediterráneo)

Yo he dicho en muchas ocasiones que para defender el soterramiento tenemos que hablar con quién sea, sea del partido que sea y de la ideología, sea gobierno, sea oposición. Nosotros tuvimos, a través de una operación de promoción del corredor mediterráneo, se han hecho actos en varias ciudades, Alicante Murcia, Almería, a muchas de las cuales hemos sido invitados y hemos ido.

(Aquí retoma la frase que ha dejado colgada)

Aquel día, era el 3 de octubre, ese acto (de promoción del soterramiento) se realizaba en Madrid. Nosotros teníamos que hablar con el presidente ADIF, Juan Bravo, sea como sea. Y dijimos, no viene él, pues vamos a verle nosotros y allí concurrimos. Tres de nosotros fuimos con nuestro coche y comparecimos en Madrid en una jornada por el corredor. Ocupamos toda la jornada y nos vinimos de allí. Salimos a las 9:00 de la noche. Y cuando veníamos nuestros hijos nos mandaban mensaje de WhatsApp y fotos y vimos lo que estaba pasando. Por eso digo que yo no puedo ser testigo. Pero por lo que me han contado, por las imágenes que visto puedo decir que allí se fue a la caza, era una estrategia definida por el delegado de gobierno, había que escarmentar. Y la gente más fácil de echarle el guante, permíteme la expresión, pues es a estos jóvenes que, alguno de los cuales seguramente ya lo conocían, porque habían participado en alguna manifestación y digamos que estaban fichados. Así de claro lo digo, sin tener ningún reparo, porque aquella noche terminó aquello como terminó. Y es que la policía hizo un abandono de su función. Y lo que ocurrió aquella noche fue en presencia de la policía, pero la policía dejando hacer. Todo lo que sucedió fue actos de violencia que al día siguiente hemos condenando como todas las veces que se han dado actos de este tipo. Porque yo soy partidario de la defensa pacífica de los derechos porque estoy convencido que lo que se consigue pacíficamente es más perdurable que lo que se consigue con violencia. Hay quien dice que no, que tienen que haber víctimas, que incluso que tiene que correr sangre. Yo no soy partidario de eso.

La violencia que se produjo aquella anoche fue por unas personas venidas de fuera que yo no nunca he llegado a clarificar quiénes eran. No estaba yo aquella noche allí. Pero lo que es seguro es que estos tres zagales no fueron. ¿Es que fueron cogidos con las manos en la masa? No. Aquella noche no se detuvo a nadie, y al cabo de una semana llama a su puerta la policía, oiga usted, ¿aquí vive fulano?, sí, pues que se presente ahora mismo en comisaría porque, si no, si lo vemos en la calle lo esposaremos y lo llevaremos. Y entonces es una semana después cuando fuerzan la presencia de estos en comisario y es cuando le ponen la denuncia y le abren el caso.

Aunque con eso refleje mi falta de cultura jurídica, porque ni soy un experto ni quiero serlo en esa materia, pero esos acuerdos, para facilitar una sentencia favorable, que suponen asumir la culpa que no has tenido, me parece que es una desvirtuación de la justicia. Porque aquí estos muchachos han tenido que aceptar unos hechos que no cometieron, porque se les estaba aplicando una ley antiterrorista, cuya pena mínima eran ocho años, tres por desobediencia y cinco por daños. Esos cinco podía ser rebajado hasta cuatro que era lo mínimo que se podía deducir de la aplicación de ese artículo, pero con cuatro vas a la cárcel. Entonces no había otra solución que llegar a un acuerdo. O bien mantenerte en la tesis de defender la absolución que no era previsible porque había quien defendía como el señor Bernabé que ha tenido la falta de pudor en todo momento de inmediatamente decir, veis como erais unos violentos, lo habéis confesado… Yo sinceramente respeto la decisión de ellos y de los padres de llegar a acuerdos y evitar un castigo (y) en las conversaciones que he tenido con ellos, (les he dicho) vosotros tomar la decisión que toméis, nosotros la apoyamos. Pero que es una solución injusta sin lugar a dudas.

La situación de tensión termina a partir de junio de 2018 cuando se cambia de delegado del gobierno como consecuencia de la formación del gobierno socialista de Pedro Sánchez al triunfar la moción de censura contra Mariano Rajoy. Sale el popular Francisco Bernabé y entra el socialista Diego Conesa.

Esto no le quita mérito a la lucha ciudadano. Yo nunca soy partidario de los liderazgos personales. Defiendo un liderazgo colectivo. Lo que aquí se ha producido es una lucha ciudadana. Ha sido el movimiento vecinal el que ha sacado adelante el compromiso y ha forzado la solución a la que hemos llegado.

En ese proceso, ¿se ha producido un milagro entrecomillas? Pues sí. que ha sido el gobierno, la moción de censura en Madrid y el cambio de gobierno central, de un ministro a otro de signo contrario que deshizo la actitud de violencia al nombrar nuevo delegado de gobierno. Diego Conesa, al día siguiente de ser nombrado retiró a la policía y aquello fue una balsa de aceite, sin lugar a dudas. Y se acabó la violencia. Seguimos defendiendo nuestra idea de que el AVE tenía que llegar soterrado, pero sin necesidad de recurrir a la violencia. Porque los actos de violencia que se han dado han sido contestación de una de una violencia institucional. Así de claro.

¿Cuál es el estado de las obras actualmente?

Nosotros somos un movimiento que no puede dejar de ser solidario. Santiago el Mayor digamos que ha resuelto en gran medida su problema porque ya aparece ahí un Boulevard en el que gusto ver a la gente como sale por la tarde, se pasea y disfruta de ese espacio nuevo. A propósito, el aspecto que tiene hoy es un arreglo provisional porque está en manos de URBAMUSA y de los técnicos de urbanismo del ayuntamiento y eso va a tener un aspecto que en nada se parece a lo que hay, sino que lo mejora mucho más.

Pero nosotros vamos a seguir defendiendo, aunque tengamos ese primer bombón que nos hemos podido llevar a la boca, sobre todo después del arreglo con los tres jóvenes, pero la lucha no ha terminado. Queda Barriomar, Nonduermas, y mientras no se cumple el convenio de 2006, que afectaba desde Los Dolores hasta Nonduermas, 7800 metros, mientras eso no se acabe, vamos a seguir luchando.

El problema en este momento por el espacio físico es más complicado que en la primera fase que hemos conseguido soterrar. Porque aquí había una calle que se llamaba calle Orilla de la vía norte y Orilla de la vía Sur y a partir de la estación de Barriomar solo hay una. No hay una norte y una sur. Y el espacio no viario se reduce. De manera que, mientras en la primera fase en una de estas orillas de la vía de Santiago el Mayor, la norte, se ocupó con una vía provisional para el tren, y en la otra se trabajó, allí en Barriomar no es posible. Y hemos tenido que aceptar de mala gana la propuesta de suspender el tráfico ferroviario mientras no se haga el primer trozo que es un embudo en Barriomar, en donde no es posible las obras y la circulación de trenes. Son máquinas pesadas, de una dimensión nada corriente, son grúas que tienen brazos de 15 o 20 metros de altura porque tienen que construir muros pantalla a más de 20 m de profundidad. Y eso es incompatible con la circulación viaria. Incluso en algunos lugares con el uso de la vivienda. Por eso se ha ocupado temporalmente ciento y pico viviendas a cuyos propietarios se les ha indemnizado para que se busquen un alquiler. Se lo paga a Adif mientras no se terminan las obras.

En esa situación en la que estamos, en Barriomar ya se está progresando. Se han eliminado las vías. Se está empezando a construir los muros pantalla en dos sitios distintos que van a confluir. En Barriomar, por un lado, y en otro, que van más avanzadas, en Nonduermas. Los dos se unirán acercándose la obra de un extremo y de otro. Esa es la esperanza que tenemos.


“El soterramiento es un capítulo histórico más de la historia del ferrocarril.”


El 11 de febrero de 2020, usted publica en La Verdad de Murcia un artículo titulado “Vamos a estar vigilantes”. En él advertía de esta actitud referente al soterramiento y “a la mejora de la situación ferroviaria de nuestra Región”. A partir de ahí se entiende que ahora siguen en dicha actitud. En este sentido, díganos ¿cuáles es su posición respecto a la función y necesidades de la red ferroviaria en la Región y qué soluciones defiende la plataforma?

Eso forma parte de nuestra historia. Algunos nos han dicho. ¿Vosotros no sois plataforma de soterramiento, por qué tenéis que hablar del tren de Cieza, o de la línea histórica? Porque el soterramiento es un capítulo histórico más de la historia del ferrocarril. Murcia tuvo una línea histórica que viene casi en línea recta, Madrid, Alcázar de San Juan, Albacete, Chinchilla, Murcia, Cartagena, que es una línea ferroviaria que no tiene demasiados accidentes. El accidente principal era bordear el pantano de Camarillas, por lo demás era muy asumible para el ferrocarril. Sin embargo, no fue la primera línea de larga distancia, sino que fue la de Madrid, Alicante, por intereses del marqués de Salamanca, amiguísimo de la reina Isabel II, que tenía posesiones en Alicante. Y creó esa línea que tiene tres siglas, MZA, Madrid Zaragoza Alicante, que fue la primera con gran compañía de ferrocarril.

Pero no es porque fuera mejor solución, era por intereses del marqués de Salamanca. Sin embargo, cuatro años después, Murcia ya tuvo su ferrocarril. Eso ha permitido que el foco industrial de Cartagena se haya asentado porque, si no, se hubiera asentado en Alicante dado era la primera línea de larga distancia para mercancías y para viajeros que era lo que necesita un foco industrial como el de Cartagena.

Entonces luchamos por esa vía histórica que resulta que ha sido prácticamente abandonada por una decisión absolutamente incomprensible como fue el pacto de San Esteban que se firmó el 8 de enero de 2001 en San Esteban, en el que todos salieron bien servidos. José Bono, de Albacete; Eduardo Zaplana, de Valencia; el ministro de Fomento, Álvarez Cascos: Alberto Ruiz-Gallardón, de Madrid y Ramón Luis Valcárcel, presidente de Murcia. Todos salieron bien resueltos. El que “hizo el tonto”, permíteme la expresión, fue Ramón Luis Valcárcel que aceptó el abandono de la línea histórica para, con una colica de Elche hasta aquí, contentarse para que ese fuera el trazado ferroviario que unía por AVE Murcia con Madrid. Con lo cual abandona la línea histórica. De no haber sido así, hoy podríamos tener modernizado, electrificado y con vías dobles desde Albacete hasta Cartagena. Habríamos salido del subdesarrollo ferroviario que tiene la región de Murcia, estaría electrificado y modernizado. Sin embargo, lo que tenemos es una colica del tren de Alicante para, de Elche a Murcia venir, y hacernos recorrer 125 km más del recorrido histórico que eran 400 km hasta Madrid. Y ahora son 125 km más, el 25 % más, que Renfe nos va a cobrar religiosamente porque Renfe cobra por los kilómetros que recorre, aunque sea dando bandazos por media España, en lugar de un recorrido que podríamos hacer en línea recta.

Por eso hemos excedido el panorama exclusivo y específico del soterramiento y estamos en la plataforma que defiende el ferrocarril. Porque el ferrocarril es el medio moderno, el que menos contamina y el que tiene más posibilidades de vertebrar la región.

Y también fue lamentable que perdiéramos la línea de ferrocarril desde la estación de Zaraiche en la plaza Circular de Murcia hasta Caravaca. ¿Eso es reversible? Sería reversible y evitaría muchos accidentes de tráfico y la saturación excesiva que tienen nuestras autovías y nuestras carreteras.


“Ese Boulevard que aparece sobre el sitio que ocupaban las vías debe ser un lugar de encuentro, sin ruidos y sin coches.”


Por último, y no por ello menos importante. Como consecuencia de todo lo que hemos visto y de las transformaciones que el soterramiento supone para la ciudad de Murcia, ¿qué modelo de ciudad y qué criterios de actuación urbanística propone la Plataforma?

Ese Boulevard que aparece sobre el sitio que ocupaban las vías debe ser un lugar de encuentro, sin ruidos y sin coches. En la línea de unos valores urbanísticos que hoy son innegables y que han cuajado en otras ciudades como Bilbao o Málaga. El que fue alcalde de Bilbao, también arquitecto y urbanista, que fue el que diseñó toda la modernización de la ría de Bilbao, estuvo en Murcia en una jornada que organizó el PP precisamente para hablar de la nueva Murcia, y ninguno de los que vinieron, cinco arquitectos modernos y con una visión moderna y nueva del urbanismo, ninguno le dio la razón. Todos estuvieron en la línea en lo que hay que ir, y no en la que había planteado el Partido Popular, de la ciudad amable, la ciudad para el ciudadano, frente a la ciudad para el coche.

Aquí queremos que ese boulevard del sur sea el lugar de encuentro de la nueva ciudad en la que converjan los barrios del norte y del sur, sin necesidad del coche.

Nuestra concreción, porque siempre parece que tenemos que tener un ejemplo, es el paseo Alfonso X El Sabio, que es fruto del gobierno anterior municipal, nadie le podemos negar ese valor. Sin embargo, Alfonso X tiene un acceso de vehículos para los que viven allí, para los servicios comerciales, pero luego es una ciudad, es un espacio para el peatón preferiblemente. Y eso es lo que nosotros queremos aquí. En esa línea estamos luchando.

Yo no tengo inconveniente en decir que hemos encontrado el apoyo del ayuntamiento, pero está siendo demasiado cauto y demasiado prudente a la hora de poner en marcha ideas buenas. Tenemos un urbanista magnífico en el Ayuntamiento de Murcia, que es el que tiene en sus manos el diseño de la nueva forma de ese espacio de encuentro que va a ser el Boulevard de Santiago el Mayor y tenemos muchas esperanzas. Lo que pasa es que a la legislatura le queda un año de vida y hay que correr como el que se quita avispas.

Coda

“Nuestra lucha es un momento de empoderamiento del movimiento ciudadano. Somos una sociedad que tenemos unos altibajos y unos parones que duran siglos y eso es lo que nuestros gobernantes aprovechan. Yo he oído de boca de muchos de ellos decir: Esto son unos meses, luego se casan y se van a su casa y no se acuerdan del problema. Y lo que nosotros queremos es que nuestra lucha sirva de acicate y de empoderamiento del movimiento ciudadano. Somos la voz de la sociedad civil auténtica y genuina. Nadie como el movimiento ciudadano, sin intereses corporativos, sino defendiendo el interés general, puede representar esa sociedad civil. La lucha por el soterramiento debe ser un balón de fuerza para ese movimiento que tiene que resurgir, para que no puedan volver a decir que esto son cosas de cuatro locos, de unos meses, y que luego podemos seguir haciendo lo que nos dé la gana.” (Joaquín Contreras)

(Esta entrevista se ha hecho realidad gracias a Sergio Ramos que ahora más presente que cuando estaba presente)

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