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Facu Díaz: “Nos han subido 50 pavos el SMI, no están expropiando nada, como me gustaría” Featured

Entrevista con el humorista Facu Díaz/Cuarto poder

El dúo del programa 'No te metas en política' comienza una nueva gira

El dúo cómico de No te metas en política conformado por Facu Díaz y Miguel Maldonado, vuelve a la carretera para visitar teatros de toda España. Nueva gira. El viernes visitaban Cartagena y ayer fue el turno de Granada. La semana que viene llegarán a Barcelona, después Palma, Valladolid, Sevilla, Iruña... Un buen momento, por tanto, para charlar con Facu Díaz (Montevideo, Uruguay, 1993), con quien además nos aproximamos, entre algunas carcajadas, a la situación política actual.

- El Teatro del Barrio. ¡Qué recuerdos!

- La verdad que sí. Aquí nació todo, nació el monstruo. Recuerdo cuando nos reunimos Alberto San Juan para explicarle el proyecto de No te metas en política, Miguel y yo pensábamos que le estábamos timando, que le estábamos vendiendo una moto de que íbamos a empezar un proyecto que no sabíamos a dónde iba. Nos comprometimos a 37 fechas, una barbaridad, nunca habíamos hecho nada que requiriera vender entradas. Él tenía muy claro que iba a funcionar. Al final tuvo razón.

-¿Recuerdas algún programa con especial cariño?

-Muchos. De los que más presumo son de los de gente conocida por muy poca gente y que al aparecer en el programa se les escuchaba con una voz diferente. Recuerdo con especial cariño el de Sitapha Savané, fue curioso, Quique Peinado nos escribió porque un amigo suyo que jugaba al baloncesto quería venir a ver el programa. Busqué quién era y era el capitán del Estudiantes. Encontré que habitualmente hablaba de política y le propusimos la entrevista. Fue la bomba. Él quería dar caña. Empezó a contar que los deportistas ganaban mucho dinero, que quería pagar más impuestos. Fue un shock para nosotros, lo veíamos venir pero no tan a saco. Esa entrevista estuvo en portada de la ACB y la faceta política de Sitapha reventó muy fuerte. Me gustó mucho que en gran medida surgiera de esa entrevista.

-¿Qué diferencias principales notáis en vuestro actual espectáculo en gira y el programa que grababais?

-La fundamental, claro, es que no se graba. Es cierto que no teníamos muchos filtros grabando, pero había cámaras, unos tiempos, el programa no se podía ir de madre mucho. El show en directo es una cosa completamente distinta. Estamos yendo a sitios con aforos más grandes, entre 1.000 y 1.500 personas, es completamente distinto. Hay momentos en los que se agradece tener un público reducido, otros en los que tener a 2.000 personas delante joder, mola que te cagas, se convierte en una especie de catarsis extraña.

Me hace gracia que en determinados lugares se reúne gente que jamás iría junta al mismo sitio, como en Catalunya o el País Vasco. Se juntan independentistas, federalistas, algún socialista perdido que también le mola el rollo… Gente que no coincidiría en otro sitio, es bastante gracioso.

Me mola bastante que es un show que escribimos en verano y que, si bien lo vamos modificando un poco, tiene la misma base. Eso te da confianza en el escenario. En el programa teníamos siempre el miedo que era la primera vez que cantábamos ese texto. Aquí salimos firmes, pues sabemos lo que funciona y lo que no funciona se modifica.

-A donde no vais en esta ocasión es a Albacete. -Es verdad. Por lo que sea, a Albacete, este año… Por una cuestión de agenda y de que no nos comimos una mierda. Fue la polémica graciosa del año. Mucha gente va a pagar lo que hicieron otros. La verdad es que el show fue la hostia. Es verdad que vino poca gente, pero la que vino lo hizo con una actitud muy militante nuestra, como disculpándose por lo ocurrido, como diciendo que si eran pocos iban a hacer el ruido suficiente para que pareciera que el teatro estaba lleno. Es cierto que, por lo que sea, vamos a dejar respirar un poco la ciudad antes de volver.

-Ya habéis dado bastantes vueltas a la geografía del Estado español por vuestras giras. Te pediría que me recomendaras un pub y un restaurante.

-Creo que fue en Salamanca, un pub, no recordaré el nombre… Actuamos un domingo y nos recomendaron un pub. Pasa mucho que nos escribe la gente y nos dice: veníos a tal bar, que es un bar del rollo, donde nos juntamos. Por lo general, no vamos, imagínate después del show, la gente viniendo a decirnos que les ha gustado mucho… Pero en Salamanca nos dijeron que había una jam session, estaba cerca y nos acercamos. Era como un espectáculo de salsa un domingo en Salamanca. Luego pusieron la NBA y todo el mundo a tope con la NBA, nosotros pensábamos: qué cojones está pasando aquí. No recuerdo el nombre del sitio, pero fue muy gracioso.

Luego, de restaurantes, he de decir que estamos trabajando fuertemente la cultura gastronómica de cada sitio. Es de las cosas que más nos motivan. Sobre todo en esta segunda gira, que ya tenemos controlados los sitios. Hay uno, particularmente, que nos mola mucho. Está en Getxo, se llama Gure Etxea. Es para ir en ocasiones especiales, no es de lo más económico, tampoco es un lugar carísimo. Hostia, mola que te cagas, está todo buenísimo. Ese es el que más ilusión me hace. Siempre pienso, a ver si podemos ir a actuar a Bilbao, para ir al Gure Etxea a comer.

-¿Recuerdas alguna típica metedura de pata, problema de última hora, antes de salir al escenario?

-Sí, nos ha pasado. La parte que más guion tiene en el espectáculo es una parte que hacemos juntos y en la que llevamos unos tarjetones con algo de guion, para no perdernos. Esas tarjetas han pasado a ser responsabilidad de la productora, porque antes me encargaba yo de llevarlas y una vez, 20 minutos antes de un show, me di cuenta que me las había dejado en otra ciudad. Un compañero de producción tuvo que ir a comprar cartulinas negras, imprimir el guion, a por cola, tijeras… Nosotros, en el camerino, escuchando el aviso de los cinco minutos para que comience la función, haciendo manualidades. Nos han pasado cosas así de idiotas.

No nos ha pasado nada demasiado loco, y menos este año, que estamos muy tranquis, no salimos mucho, nos vamos a dormir al hotel después del show, relax. Es muy gracioso las cosas que nos trae la gente, la gente está muy loca. Basta que digas que no lo hagan para que eso se multiplique. Hace poco, en València, nos trajeron un kit de supervivencia: licor de arroz, ginebra, paquetes de tabaco y mecheros… Como diciendo, esto es lo que a vosotros os gusta. Amén de otras sustancias que la gente cultiva en su casa y nos ofrecen: “probad, esto es de lo mío”. ¡Bueno! ¡Gracias!

-Ista, ista, ista, ¿España comunista?

-Madre mía, viene el terror comunista. A mí me está haciendo bastante gracia ver cómo se desinfla. En una semana ha quedado claro que no pasa nada grave, nos han subido 50 pavos el salario mínimo, no están expropiando nada, como a mí me gustaría. Me hace gracia que se desinfle ese miedo, ese humo.

-¿Alegría por la llegada de Unidas Podemos al Gobierno?

-No me queda otra cosa que tener una ligera alegría y un poquito de esperanza. La alternativa no era nada buena. A mí no me gusta el cuanto peor, mejor. Ante lo que podía venir y la regresión en cuanto a derechos, sé que hay gente ahí decente que puede intentar hacer buenas cosas. Siempre con la prudencia, nos llevamos chascos, la gente que tenemos muchas ansias de cambio nos acostumbramos a llevarnos muchos chascos en estas cosas. Pero, ante un panorama de A o B, no podía elegir la otra posibilidad. Intento mantener mi entusiasmo controlado, llevo toda la vida llevándome chascos y decepcionándome, procuro no ilusionarme más de la cuenta.

Ahora, esto no me impide decir que me da alegría ver a gente como Yolanda Díaz, Alberto Garzón o Irene Montero en un gobierno y vamos a ver cómo evolucionan y si el vicepresidente empuja y hacen lo que tienen que hacer. Vamos a darles un poco de tiempo.

-Contaste que montaste un grupo de Telegram con Alberto Garzón y Pablo Iglesias para que hablaran y confluyeran Podemos e IU. ¿Sigue ese grupo activo? Sería un poco consejillo de ministros, ¿no?

-Estoy en ese grupo, pero se ha convertido en un grupo más de compartir fotos de sus chiquillos que de otra cosa. Solo puedo decir: “Qué bonico el crío”. No tengo fotos que aportar. No tengo contenido que aportar. Se intercambian fotos de sus criaturas, se ha convertido en algo mucho más tierno y menos político. Mira tú qué bien.

-¿No va a haber una Secretaría de Estado de Buen Humor?

-Lamentablemente, he estado mirando el teléfono toda la semana, pero parece ser que no. Me hace mucha gracia, hay mucha gente que tiene una concepción de la militancia política como de que la gente tiene el objetivo de llegar a un puesto público y vivir de eso. Hay mucha gente que tiene esa concepción de que estar en la política es para el día de mañana…

Es como toda la coña esta de que nos van a dar un espacio en la televisión pública. Pues, la verdad es que la televisión pública no es mi lugar. Estaría encantado de hacer un proyecto en la televisión pública, pero un late night o un programa político como el que yo hacía no cabe en la tele pública, lo entiendo y no es mi aspiración, procuro ganarme la vida de otra manera.

No deja de hacerme gracia toda la gente que ahora todos los que hemos tenido alguna tendencia izquierdista y nos hemos pronunciado políticamente estamos a la espera de que se nos recompense de alguna manera. Yo no lo hago por mí, en general lo hago por los demás, entre otras cosas porque ahora me va bien y pienso lo mismo que cuando me iba mal. Adelante con esto, pero ni me interesa ni me va a interesar en el futuro meterme en un marrón como este.

-¿Cómo puede ayudar el humor a combatir a la ultraderecha desbocada y su constante difusión de mensajes?

-La verdad es que es algo a la que le doy vueltas todos los días. Hay veces que pienso que no es útil lo que hago, que igual contribuyo a la polarización y es un caldo de cultivo para ellos… No sé si reírse de ellos es la mejor manera de enfrentarnos, desde luego, hasta ahora, no ha funcionado. Tampoco creo que exista una estrategia clara de cómo oponerse a sus mensajes.

He estado observando cómo se difunde la información de que Irene Montero quiere modificar la Biblia por decreto. Es una información inverosímil pero que corre como la pólvora entre gente a la que se le presuponen dos dedos de frente. ¿Cómo parar algo cuando el mismo desmentido puede alimentar esa información? Es gente que está dispuesta a creerse lo que sea que le sirva para decir lo loca que está Irene Montero. Ante esto, no sé cómo responder. No sé si reírme de esta gente, intentar convencer a esta gente, no lo sé. No entiendo la nueva manera que tienen de comunicar sus movidas. Hasta que no lo entienda, no voy a saber cómo pararlo.

-¿Qué medida política que anunciara el nuevo gobierno celebrarías más?

-Creo que responder ante las peticiones de los pensionistas es una de las emergencias sociales más importantes. Lo dice mucho Yolanda Díaz, le apena ver a esa gente tener que salir a la calle, después de haber trabajado toda su vida. Estaría bien que no tuvieran que salir todos los lunes a protestar por sus pensiones.

Luego, creo que tendrían que meterle mano a la regulación del alquiler. Es un tema que vivo muy de cerca porque todos mis amigos tienen el mismo problema y yo lo he tenido hasta que me ha empezado a ir bien en la vida. Si ya no es una de las preocupaciones fundamentales, sigue siendo un eje central en mi vida. Muy buena parte del dinero que gano se va a pagar mi techo. Te tiene que ir muy muy bien para despreocuparte del tema de la vivienda. A mí me va muy bien y todavía me sigue preocupando. Es un tema que afecta a gente que tiene hasta un trabajo estable. Es uno de los temas que hay que atajar más rápido.

-¿Ahora sí es el Lenin de Tetuán?

-Una de las cosas que más me mantiene los pies en la tierra es que este Gobierno se comparte con uno de los partidos que más veces ha decepcionado, por no decir todas. Tampoco es que estuviera loco de contento con un Gobierno únicamente compuesto por Unidas Podemos, porque hay gente muy válida, pero montar un gobierno en solitario es una movida.

Quiero pensar que Pedro Sánchez en un momento dado puede hacer cosas buenas. Hará muchas malas, seguramente, pero vamos a dejarle funcionar, a ver si con alguien a su izquierda empujando conseguimos que, por lo menos, no se convierta en un reaccionario como alguno de sus antecesores.

-Si pudieras entrevistar en algún programa al Lenin de Tetuán, ¿cuál sería le pregunta que le querrías hacer?

-¿Quién le dijo que fuera a otras elecciones? ¿Por qué? ¿Cómo se le argumentó? ¿Quién le dijo que era una buena idea hacer un acuerdo con Unidas Podemos ahora y no en las anteriores elecciones? Eso me gustaría preguntárselo, teniendo en cuenta que él me respondiera honestamente. Estamos en ese escenario ficticio en el que me diría le verdad. Me gustaría que me contara qué pasó ahí y por qué se decidió darle otra oportunidad a la extrema derecha que es algo que nos tiene a todos alerta.

-Has vivido en Blanes, Girona, ahora vives en Madrid ¿Cómo valoras que las izquierdas españolas y las catalanas hayan podido, por fin, llegar a un acuerdo?

-En Blanes, no es extraño. Es una localidad curiosa para estar en la provincia de Girona, una provincia con mucho voto independentista, pero donde el PSC siempre ha tenido mucha fuerza. Yo recuerdo épocas de tripartito muy positivas para Blanes. Recuerdo ahora al alcalde socialista Josep Manigó, que falleció hace poco y era una muy buena persona y muy buen alcalde.

Es cierto que en una institución tan pequeña, aunque Blanes tenga 40.000 habitantes, poca polarización puede haber entre las ideologías. Seguramente, el pueblo ha tenido buenos alcaldes de Convergència o de otros. Al fin y al cabo, en los pueblos se gobierna más de cara al vecino que de cara a la ideología.

Pero, me consta que este gobierno municipal está haciendo las cosas bien. Estoy siguiendo la comunicación por el tema de las tormentas, me parece muy guay, están haciendo mucho uso de las redes, el alcalde está currando todo el día yendo a visitar a los afectados. No es raro, Blanes tiene mucha tradición de votar al PSC. En mi barrio, por ejemplo, es un barrio obrero construido alrededor de una fábrica, hay mucha gente votante y militancia socialista. No es de extrañar que se hayan tenido que poner de acuerdo. Conviven bien, bastante bien.

-¿Y a nivel estatal? ¿Ves un avance en que haya diálogo?

-xzSí, porque no queda otra. A mí me gustaría dejar atrás al PSOE y esos anclajes que tiene con el régimen, pero, es lo que te decía: entre A o B, me quedo con esto. Me parece bien, por lo que he visto estos días, que haya cierta unidad y cubrirse las espaldas unos a otros dentro de un gobierno tan distinto. Al fin y al cabo, lo tienen que mantener. La sospecha siempre es que va a durar un año, dos años… Creo que por este camino se puede completar la legislatura bastante bien.

- ¿Qué te parece que haya dos representantes de la CUP en Madrid?

- Honestamente, tengo muy buena relación con la gente de la CUP. Creo que en muchas cosas discutimos y esta es una de ellas. No sé qué carajo hacen aquí. Se lo digo con confianza y con respeto. Sobre todo, antes de llegar, anunciar que vas a una institución a reventarla, a bloquearla, a jugar a ese juego perverso en el que representas a gente pero al mismo tiempo quieres que esa institución no termine de arrancar me parece extraño. No lo comprendo. No le veo la gracia al jueguecito este. Me parece infantil, fuera de lugar.

Aún así, no puedo evitar tenerles aprecio, son gente que sé que tienen, la mayoría de ellos, una trayectoria política muy interesante. En otras muchísimas cosas estamos muy de acuerdo. No invalidan a la CUP como organización, pero no acabo de entender estos últimos movimientos.

-Pronto se cumplen dos años desde que Anna Gabriel decidió no declarar en el Tribunal Supremo y marchar a Suiza. Le entrevistasteis en No te metas en política. ¿Qué te parece esta situación?

-A mí me da muchísima pena. Antes me preguntabas por algún programa especial, y ahora me acabas de recordar que ella estuvo. De hecho, estuvo aquí, en el Teatro del Barrio. Ahora que tanto se habla de diálogo, me siento orgulloso de haber hecho programas como ese en el que Ana Gabriel pudo venir a Madrid y no llevarse una entrevista hostil y desagradable. Se pudo notar que había diferencias, pero que había una cordialidad y un buen rollo, una energía muy guay y una conexión con el público muy interesante. Yo creo que hasta a ella, que conoce el Madrid diferente del que siempre hablamos, le sorprendió mucho.

La conocí ese día, entablamos una relación. Evidentemente, me sabe muy mal esta situación. No me toca de cerca, no es que seamos amigos, pero es una situación especial. La conocí, está en una situación complicada y me apena bastante.

https://www.cuartopoder.es/cultura/2020/01/26/facu-diaz-nos-han-subido-50-pavos-el-smi-no-estan-expropiando-nada-como-me-gustaria/

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