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Yolanda Díaz: escuchar, unir, sumar Featured

 Diego Jiménez

Como es sabido, el próximo mes de mayo se celebrarán elecciones en doce comunidades autónomas (CCAA) y en más de 8.000 municipios de todo el país.

Procesos electorales a los que no serán ajenas, una vez más, las ansias de unidad de amplios sectores sociales que quieren ver, a la izquierda del PSOE, unas candidaturas fuertes que frenen el avance de la derecha y de la extrema derecha y que consoliden el actual Gobierno de coalición. Pero la relación entre Podemos, Izquierda Unida (IU) y otras formaciones (Más Madrid, Compromís…) difiere según cada territorio.

En relación con las posibles confuencias territoriales para las elecciones autonómicas entre las dos principales fuerzas de la izquierda del PSOE, esto es, Podemos e IU (descartando las que puedan darse en muchos municipios, cuyo número y complejidad harían imposible un análisis exhaustivo aquí), y según refiere un detallado artículo de Público (14/11/2022), esas confluencias se dan por prácticamente hechas en Cantabria, La Rioja, Extremadura, Baleares, donde Unidas Podemos, que ya forma parte del Govern de la socialista Francina Armengol, desea repetir la alianza para revalidar el Gobierno progresista, y en Navarra, en que se da un acuerdo a tres bandas de corte soberanista entre Podemos, IU y Batzarre, con el nombre de Zurekin Nafarroa.

En Asturias, el acuerdo parece distante, así como en Castilla-La Mancha y en Aragón, región en que la Chunta Aragonesista se plantea acudir en solitario. En Madrid, la segunda fuerza política, Más Madrid, rechaza confluir con Podemos e IU. En Valencia, Compromís también apuesta por concurrir en solitario a las autonómicas: en esta Comunidad, Podemos presenta como candidato al actual vicepresidente, Héctor Illueca, y por parte de IU, que ahora celebra primarias, existe la voluntad de soldar una candidatura conjunta con esas dos formaciones.

En nuestra Región de Murcia son conocidas, hoy, las diferencias entre Podemos y Más

Región, aunque Urralburu, líder regional de la formación política comandada por

Errejón, en recientes declaraciones manifestó que no dificultaría futuros pactos. De hecho, IU-Verdes, Más Región y Verdes-Equo se han reunido para tratar de alcanzar un acuerdo, al que IU intenta que se sume Podemos.

Por último, en Canarias, la presentación el pasado octubre del Proyecto Drago, una opción política encabezada por Alberto Rodríguez, el que fuera secretario de Organización de Podemos, ha removido las aguas de la izquierda. Ante ello, Podemos no desearía quedarse fuera de una candidatura conjunta, e IU trabaja para lograr la cofluencia.

En ese contexto territorial heterogéneo ha eclosionado el movimiento ciudadano

Sumar impulsado por la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda

Díaz, un proceso que tiene como horizonte temporal las elecciones generales de

finales de 2023 (ese proyecto es aún muy incipiente para tener presencia en las próximas elecciones autonómicas y locales) y que busca abrirse paso en un contexto económico y político complicado, lastrado por la alta inflación y las diferencias en el seno del gabinete e incluso de Unidas Podemos.

El breve comunicado con que se ha presentado esta iniciativa incide en que vivimos

‘tiempos decisivos’ y que, tras la pandemia parece claro que «hay que cambiar cosas importantes de nuestras vidas y sociedades», pues «con la guerra [de Ucrania] han vuelto la inflación, la incertidumbre y también los discursos del odio y del miedo al diferente», por lo que los partidos políticos no parecen capaces de ofrecer ‘soluciones de fondo’ y, en este contexto, «la ciudadanía nos está esperando».

Por ello, «Sumar quiere ser una herramienta que ensanche la democracia», razón por lo que Yolanda está impulsando un proceso de escucha por todo el país tendente a lograr trabajo decente y mayor igualdad, un país líder en la transición ecológica, y que sea vanguardia del feminismo y del conjunto de derechos y libertades. Hasta ahora, ha llevado ya su proyecto a Madrid, O Courel (Lugo), Bilbao, Gijón, Sabadell, Mérida y el País Valenciano (a Murcia podría venir el próximo mes de enero), en un recorrido que debe compatibilizar con la agenda institucional del ministerio y su labor de coordinación, como líder de Unidas Podemos (UP) en el Gobierno, con el presidente Pedro Sánchez.

El pasado día 17, en Murcia, miembros del equipo de trabajo de la vicepresidenta presentaron ese proyecto en asamblea ciudadana abierta. Nos dijeron que se está en pleno proceso de recabar datos sobre los anhelos del pueblo, conscientes de que se ha abierto una brecha entre la ciudadanía y la política. En los lugares que ha visitado la ministra de Trabajo, se reúne en sesión matinal con sindicatos y otros colectivos sociales organizados y, por la tarde, en asambleas abiertas con la ciudadanía.

El proyecto se sustenta, hoy, en 35 grupos de trabajo, que integran ya a más de 1.100 personas expertas de los distintos ámbitos, y se pretende que en enero haya concluido lo que llaman ‘un proyecto de país’ para los próximos diez años. Sumar, pues, se constituye en un movimiento político-social que va más allá de los partidos, que no es un partido, pero que tampoco va contra los partidos. Habida cuenta de la dispersión del voto de izquierdas, Sumar pretende constituirse en el ‘cemento’ que aglutine a las distintas formaciones políticas, con un componente abierto y transversal en su formulación, teniendo en cuenta las variantes regionales y nacionales. Pretende la conexión de la política con la calle.

Se trata, en definitiva, de concitar acuerdos para unas candidaturas unidas y de progreso para las elecciones generales de 2023, teniendo presente, no obstante, que, como se ha dicho arriba, el proyecto va más allá de esa fecha. En Sumar no hay, por ahora, estructura organizativa territorial y el trabajo se sustenta en la aportación de personas voluntarias y en la no dependencia financiera de nadie, con cuotas y

aportaciones en función de la voluntad de las personas donantes.

Frente al respaldo tanto de Izquierda Unida como de Catalunya en Comú, la formación de Ione Belarra (UP), según El País, ya empezó a dejar claro en julio algunas de sus condiciones para la futura alianza: presentarse en una coalición electoral con

Yolanda sin diluirse en ninguna plataforma. La misma intención fue reformada en una entrevista en TVE por la titular de Igualdad, Irene Montero. La ministra se manifestó convencida de poder acordar los términos de esa coalición que les permita ser socios y aliados electorales.

Personalmente, no creo que haya motivos para la existencia de recelos hacia esta plataforma ciudadana. Me convence  este trabajo de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, que está logrando lo que tanta falta hace en la izquierda: escuchar… para unir y lograr sumar.

 

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