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La entrevista del Tuareg en latalaya.org. Ginés Ruiz Macía echa de menos en la Glorieta “falta de audacia y de valentía” Featured

“Prefiero hablar de triunfos para la izquierda que de triunfos de la izquierda”

Equipo Tuareg. 21/05/22.- Se ha metido el calor en la ciudad cuando hablamos con Ginés Ruiz, concejal de Podemos que comparte la política con la defensa del medioambiente. Es abogado y se nota. Cada tema lo estructura en una secuencia lógica que hay que seguir con atención. Comunica más de lo que dice en una conversación, sin temas tabú, que fluye amena y con pequeños giros de perspectiva hacia una posición de posibilidades. Eso sí, todo está meditado, medido e integrado. La compañera concejala Clara está en la conversación y en las decisiones.

Desde su perspectiva de concejal de Podemos, ¿cuáles son según su criterio los principales problemas y los principales retos del municipio de Murcia? Y en consecuencia, ¿qué ha aportado su grupo al ayuntamiento de la capital?

Para nosotros el municipio Murcia, y así lo quisimos reflejar en el programa electoral, debe tender a ser un municipio saludable. Pensamos que la política municipal tiene que ser la que más cuide al ciudadano. En ese sentido, siempre hemos pensado que no puede haber otro objetivo antes o prioritario a la salud de quienes habitan un municipio, en este caso Murcia. Se nos decía entonces que la sanidad es una competencia autonómica. No hablamos de sanidad (cuando te empieza a faltar la salud entra la sanidad), hablamos de salud. Hablamos de cuidar a los murcianos, también a quienes nos visitan. Por eso en el programa lo organizamos todo en torno a la salud y el concepto saludable.

Para nosotros el tema de la salud es importante porque nos permitía articular todos los retos que afronta el municipio. Así, cuando hablamos de movilidad sostenible y que cuida a las personas, hablamos de salud. Estamos en uno de los municipios con mayor índice de contaminación del aire que respiramos. El tema de distribuir los servicios, o por lo menos descentralizar o desconcentrar parte de esos servicios para evitar desplazamientos a la gente de pedanías, también es importante. Cuando hablamos de conciliar también es un tema que tiene una traducción evidente en la salud no solo física, sino también mental. Los espacios verdes, recuperar espacio para el uso público y demás.

El reto máximo que creemos que tiene este municipio, como lo tienen en todos, es la adaptación a la situación de cambio climático que está condicionando todo.


“Si vamos a un modelo de país, compartido también con el PSOE, la potencia sería bastante difícil de combatir por parte de la derecha.”


¿Considera que su grupo ha llevado a cabo una política de signo “municipalista”?

Sí, en cuanto a los temas. Sí, en cuanto a que nos hemos intentado ocupar del tema eminentemente municipalista, en el sentido de cuestiones que están directamente (vinculadas) al día a día de la vida de la ciudad, de los ciudadanos y de las ciudadanas, y de las pedanías. Si el concepto municipalista va referido a la organización, pues no sé si hemos sido municipalistas o no, en cuanto a plataforma, al movimiento más asambleario y demás. Podemos siempre tiene ese marchamo de movimiento asambleario. Pero si nos referimos a los contenidos creemos que sí lo hemos sido y además conscientemente, y queremos seguir siendo municipalista en cuanto que entendemos que nosotros hemos sido elegidos para intentar mejorar el municipio.

El 15 de marzo de 2021 se produjo la moción de censura que supuso el cambio de signo en la alcaldía del PP al PSOE con el apoyo de Cs y con ello José Antonio Serrano fue alcalde de Murcia. Ustedes votaron a favor e inmediatamente pasaron a una oposición que podríamos calificar de apoyo externo. ¿Cómo definiría al nuevo gobierno, de continuista o de cambio? ¿Ha satisfecho las expectativas puestas en él? ¿Qué mejoras o no ha traído a Murcia el cambio de gobierno municipal?

Cuando se produce la moción de censura nosotros teníamos muy clara la decisión de apoyarla. Creo que aquí hay que moverse en las realidades. Los deseos evidentemente son importantes para mover la acción política, pero luego la realidad es la es que es. A nosotros nos hubiera gustado más un gobierno más progresista, por supuesto, pero los números eran los que eran, y las opciones eran las que eran. Que continuara el PP con Ciudadanos, o darle paso al PSOE y Ciudadanos con nuestro apoyo externo; y que, en nuestro caso, se limitó en su momento a apoyar la moción y quedarnos fuera.

No es un gobierno continuista con la gestión anterior, pero no es un gobierno que esté provocando unos cambios fácil y rápidamente apreciables. Podemos entender que el Ayuntamiento de Murcia es una maquinaria grande que no se cambia de rumbo de un día para otro, pero creemos que aún le falta profundizar en determinados cambios.

Es verdad que es un gobierno de coalición con dos partidos muy diferentes, y eso hace que también las políticas no siempre sean las que los dos grupos desearían. Nosotros ahí tenemos un papel de empujar un poquito y condicionar de manera que las decisiones se adopten. Y no por un tema ideológico muchas veces, si no por conseguir por lo menos caminar hacia ese modelo del municipio que nosotros proponíamos.

Por eso decía lo del movimiento municipalista, porque yo creo que si nos centramos en cuanto a las cuestiones municipales hay muchos más acuerdos que disensos. Y por eso no nos gusta o no somos partidarios de meter ruido regional o ruido estatal porque eso a veces dificulta los acuerdos. En ese sentido el gobierno no es continuista, tampoco es todo lo de cambio que nos hubiera gustado. No ha satisfecho las expectativas por ahora que teníamos. También es verdad que éramos muy cautos con las expectativas. Dentro de todo eso estamos intentando jugar nuestro papel.

¿Qué cuestiones cree usted que son manifiestamente mejorables por el actual equipo de gobierno?

Yo creo que les falta audacia, les falta el atrevimiento y les falta realmente querer transformar el municipio. Es verdad que han entrado a medio mandato y muy condicionados porque es un gobierno de coalición. Creo que si el gobierno fuera solo del PSOE sería diferente y si el gobierno fuera de PSOE y de Podemos sería muy diferente…

… pero en concreto…

… pues manifiestamente mejorables. Hemos echado mucho de menos valentía a la hora de afrontar los problemas de movilidad, de conciliación, de escuelas infantiles, de atención temprana (nosotros estamos peleando porque el municipio actúe en este sentido), temas de igualdad en los que se puede ser bastante más ambicioso. En definitiva, y por dar un término que lo pueda englobar todo, falta de audacia y de valentía.

¿Qué propuestas del programa de (cuestiones que defiende) Podemos han conseguido incorporar o que se tengan en cuenta por el gobierno municipal del alcalde Sr. Serrano?

Creo que hemos conseguido poner como uno de los temas centrales el de la movilidad. No siempre coincidimos con lo que se plantea. Lo hemos puesto en la agenda, aunque es verdad que la movilidad es un tema que se pone solo en la agenda porque la movilidad de este municipio ha sido desastrosa durante mucho tiempo. Un municipio totalmente entregado al coche y que ahora se tendrá que deshacer muchas cosas.

Pienso que hemos sido capaces también de poner muy en el centro temas de conciliación. Ahí el trabajo de Clara (concejala del grupo municipal) ya se ha hecho notar mucho. Creo que, por lo menos igual que con movilidad, hemos conseguido que se ponga sobre la mesa. Si bien las soluciones que se han ido dando…, pues siempre queremos más. Que pasen los temas del papel a la realidad cuesta mucho. Es una de las mayores quejas que tenemos, no solo ya de este gobierno sino del sistema de gobierno municipal que hace que muchas veces la burocracia se coma los proyectos.

Relacionada con la democracia en el municipio está la cuestión de las juntas municipales. ¿Qué opinión le merece la gestión de las mismas por parte de la alcaldía? Nos referimos a la lentitud a la hora de quitar a los pedáneos de Vox para expresar la nueva mayoría municipal.

Evidentemente muy negativa. Fue uno de los condicionantes que pusimos en el apoyo de la moción de censura. Ni siquiera lo llamamos condicionante en su momento porque entendíamos que era algo que caía por su propio peso. Estamos hablando de que Vox presidía seis juntas municipales, pero es que en esas juntas municipales tenía un único vocal. No estamos hablando de que hubiera una mayoría evidentemente partidaria de que les gobernara Vox en su pedanía. No. Estamos hablando de unos acuerdos a los que llegó en la primera fase del mandato el Partido Popular y Ciudadanos, no lo olvidemos, con Vox, para repartirse las pedanías. Tú me apoyas aquí y yo te hago presidente ahí.

Pero una vez que hay una moción de censura, una vez que en la Glorieta hay un gobierno del PSOE y Ciudadanos, entendimos desde un primer momento que no tenía ningún sentido seguir sometiendo a los vecinos y a las vecinas de esas pedanías a un gobierno que no querían. Porque estamos hablando de que son nueve vocales en cada junta municipal y tenían uno. Pensamos que se iba a hacer inmediatamente. Habríamos entendido cierto retraso por problemas burocráticos. Lo que no entendimos en ningún momento fue un retraso y dejarlo pasar, porque si has accedido al gobierno diciendo que tu prioridad son las pedanías, ¿cómo sometes a los vecinos y a las vecinas a un gobierno que no han elegido?

Es que les estaba gobernando un partido que tiene un vocal. Y, además, un partido que lleva cuestiones puramente ideológicas a la gestión del día a día. Que nos parece que entorpece, que violenta y que crea más división que otra cosa. Se tardó seis meses en completar todo el proceso y nos pareció un plazo excesivo.


“Yo no sé si era reacio. Pero sí que me parece importante señalar que Ciudadanos en su día no tuvo ningún problema en que Vox presidiera seis juntas municipales. Y a nosotros nos parece un disparate.”


En lo que está usted diciendo parece sugerir que esa lentitud se debía a que Ciudadanos eran bastante reacio a ese cambio en las juntas municipales.

Yo no sé si era reacio. Pero sí que me parece importante señalar que Ciudadanos en su día no tuvo ningún problema en que Vox presidiera seis juntas municipales. Y a nosotros nos parece un disparate.

¿Cuál es la posición de su grupo respecto a la posible ampliación del tranvía? Y en su caso ¿qué línea o líneas ve necesarias?

Ya desde el programa electoral con el que nos presentamos, apostábamos por la ampliación del tranvía. Terminar la línea uno que debería llegar en una primera fase hasta la estación del Carmen y en una segunda fase por lo menos hasta el Palmar y el Hospital de la Arrixaca. Esto sería un eje norte-sur. Y después una segunda línea que sería un eje este-oeste.

Entendemos que la movilidad se debe articular. En este sentido coincidimos con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible que está vigente en el Ayuntamiento. Un Plan que articula la movilidad a partir de esos dos ejes mediante un medio de gran capacidad y sostenible ambientalmente como el tranvía. Y a partir de ahí nodos de autobús que terminen de cerrar la malla. Somos totalmente defensores de ese modelo.

¿Qué pasará en el municipio de Murcia? Que la primera fase que se hizo del tranvía no era una operación pensando en la movilidad, sino en el urbanismo; pensada en dotar de valor la zona norte donde no había nadie todavía, donde no había viviendas. El tranvía es un medio caro de construir, pero muy rentable por la alta capacidad que tiene. ¡Claro!, si tú lo llevas a zonas donde todavía no vive nadie, tarda mucho en llegar a esa rentabilidad. Y eso crea un rechazo en el sentido que la gente lo ve como una carga económica muy grande.

¿Cuál es aquí la paradoja que tenemos? Que, para que deje de ser esa carga económica que tiene este Ayuntamiento con esa primera fase del tranvía, hay que ampliarlo. Si el tranvía llega hasta el Carmen, hacia la zona sur que es de donde está la gente, haría rentable también esa primera fase. Entendemos que sacaría muchos coches y facilitaría otro tipo de movilidad. Por eso, somos totalmente partidarios del tranvía.

Todo este enfoque de la movilidad no tiene sentido que se haga desde el Ayuntamiento de Murcia únicamente. El municipio de Murcia no es un municipio aislado, está dentro de un área metropolitana mucho más amplia, y gestionar el transporte público de Murcia de espaldas al de Molina o al de Alcantarilla, por ejemplo, es un disparate.

En el mismo sentido, gestionar un tranvía que se quedara en Espinardo, por poner un ejemplo, … ¡pues tienes Molina muy cerca!, y es un polo de generación de desplazamientos muy grande. Imaginemos que esa línea norte-sur no solo se limitará al municipio, sino que fuera una línea Molina-La Arrixaca, la demanda de uso que tendría sería muy superior. Y eso, primero la haría rentable también económicamente, pero social y ambientalmente también lo haría mucho más rentable porque sacaría muchísimos coches, evitaría muchos problemas de aparcamiento.

Todo eso se podría mitigar en gran medida, primero con un medio como el tranvía y luego, como te decía, si esa gestión supera el municipio, tendría que entrar algún ente metropolitano con participación de la Comunidad Autónoma, y sobre todo los ayuntamientos afectados. El área metropolitana es grande y estaría gestionando la movilidad de 700.000 personas.

Es un desafío que vale la pena afrontar y que cualquier gobierno que se planteé un modelo de municipio o metropolitano más allá de dos o tres años tendría que tener en cuenta.

¿Y sobre la polémica sobre la nueva ubicación de la estación de autobuses de Murcia?

Me parece una polémica bastante estéril.

La estación del Carmen, en el convenio que hay (suscrito) a tres partes entre Estado, Comunidad Autónoma y Municipio, incluye como parte de esos compromisos la construcción de una estación de autobuses. ¿Por qué? Porque se quiere hacer un nudo intermodal de transporte. Se supone que vas a tener ahí el mayor nudo de transporte público de toda la región. No tiene sentido no poner ahí la estación de autobuses.

Si lo que planteamos es si esa estación de autobuses va a asumir toda la movilidad de autobús intermunicipal, entonces no cabría hablar de otra estación de autobuses, esa sería la única.

Si va a haber determinados trayectos que tengan su punto de salida o de destino en otra estación, porque ahí no quepan (parece ser que es una limitación física por el espacio), pues ahí habría que estudiar la ubicación de la estación de autobuses. Pero nos parece que fue una polémica bastante a destiempo y bastante huérfana de argumento. Se creó la polémica y ni siquiera sabemos si la estación de autobuses, que tiene que ir “sí o sí” en el Carmen, va a poder acoger todo el transporte de autobús o no. Porque, si es así, sobra toda la polémica, dado que es obligatorio construir la estación del Carmen.

En su momento se planteó que, el hecho de llevársela (la estación de autobuses) a la zona norte, suponía que no se construía la del Carmen. Yo creo que eso nunca ha estado en la agenda porque el convenio te obliga.

La estación de San Andrés le da cierto movimiento al barrio, pero también hay muchos vecinos que preferirían tener otro equipamiento, y llegado el momento habría que planteárselo.


“Estamos hablando de la época de los pelotazos urbanísticos, de los famosos convenios urbanísticos.”


En rueda de prensa del pasado 13 de este mes, los concejales de la mayoría de gobierno, Mario Gómez, Andrés Guerrero, Enrique Lorca y Juan Fernando Hernández, aseguraron que el PP desvió de manera irregular 54 millones de euros procedentes de los convenios de la zona norte. Ello podría paralizar las actuaciones en el Norte de Murcia por falta de financiación. En concreto, el edil Enrique Lorca exponía que el PP se había reído de la justicia porque el equipo del José Ballesta conocía perfectamente la sentencia del TSJ. Por su parte, el PP afirma que solo es propaganda del Ayuntamiento. ¿Cuál es opinión de lo sucedido? ¿Cómo se podría resolver?

Estamos hablando de la época de los pelotazos urbanísticos, de los famosos convenios urbanísticos. Un convenio urbanístico es una figura que nace como algo excepcional para recoger situaciones muy concretas, pero que en un momento dado se generalizó. ¿Eso qué hizo? Que la decisión de cómo organizar territorialmente una zona se sacó de la administración y la tenían los promotores. Que eran lo que te venían, te decían que tenían o bien la propiedad o bien opciones de compras sobre una serie de fincas y que ahí iba a ir tal proyecto. Entonces el ayuntamiento iba probando y después claro todo hay que conectarlo, a todo eso hay que llevar servicios y demás, fuera de la planificación.

Aquí el problema ¿cuál fue? Las cantidades que entregaron los promotores por el aumento de edificabilidad que suponían esos convenios urbanísticos. El Ayuntamiento las utilizó para otras cosas y en otras zonas. Esto ellos lo justificaban en el concepto de caja única que no es justificación para eso. Pero es que se da el hecho, en este caso, de que en 2016 y por demanda, fue contencioso, de una de las promotoras el TSJ dijo en la sentencia que el dinero, que habían entregado las promotoras para poder obtener el aumento de la edificabilidad, tenía que ir a compensar ese aumento de la edificabilidad creando los servicios, los equipamientos y demás que lo hacían necesario.

El Ayuntamiento ha pagado desde la peatonalización de Alfonso X, la vía verde, algunas actuaciones en espacios públicos, de una manera indebida. Cuando hablan de 54 millones, 27 de esos 54 fueron después de conocer esa sentencia. Que eso es lo que a nuestro juicio es más grave. Sentencia que por cierto la ratificó en el mismo año el Supremo. No es que pudieras decir bueno está recurrida, a ver lo que dice… No, no. Ya sabías que era así.

Eso va a generar un problema. Primero, el dinero. Los posibles incumplimientos que eso haya podido suponer y demás, los determinarán los tribunales en su caso. Pero evidentemente en la zona norte había que hacer unos equipamientos, había que hacer unos sistemas generales que no están, y que hacen falta. Y que, para que se hagan, habrá que pagarlos. Y el dinero ya no está donde tenía que estar. Entonces va a haber un problema muy serio, porque se une además al problema de las demandas que están poniendo las promotoras de aquella zona, porque al final los convenios no se han ejecutado. Y además hace unos meses ya caducaron todos. Con lo cual nos enfrentamos no solo al gasto de unos equipamientos que habría que hacer sin que esté el dinero, sino a unas devoluciones de lo que entregaron los promotores por ese convenio, con intereses.

Los cálculos que estaba haciendo la concejalía estaban alrededor de los 150 millones de euros. Estamos hablando de un Ayuntamiento cuyo presupuesto para inversiones anual ronda los 30 millones de euros. Estás hablando de comerte todo el capítulo inversiones de cinco o seis años. Si eso llegara, yo creo que sería un problema muy grave para el Ayuntamiento y para todos los murcianos y las murcianas. Y eso está provocado por una política urbanística salvaje, que en lo último que pensó en todo

momento fue en el municipio, en el modelo municipio que queríamos y en la sostenibilidad económica y financiera del ayuntamiento.

El soterramiento de las vías va a suponer un cambio urbanístico en la ciudad de Murcia. Según usted ¿cuáles deben ser los criterios de actuación urbanista a desarrollar como consecuencia del espacio que aparece?

El espacio del soterramiento evidentemente creemos que es la mayor operación de transformación de este municipio que se va a dar en muchísimo tiempo. El cambio de gobierno ha supuesto un cambio en el proyecto. Un cambio creo que esencial y que quizá ha pasado un poco desapercibido. La idea del soterramiento era suturar la cicatriz que creaba el pasillo ferroviario. ¿Que planteaba el PP? Prácticamente sustituir el pasillo ferroviario por una gran ronda para los coches. Con lo cual la cicatriz permanecía.

Y Ahora ha habido un cambio en el proyecto, y a ese espacio se le ha dado mucho más protagonismo al peatón y a las zonas de estancia que al coche.

La permeabilidad que había que buscarle después del soterramiento no era como se pretendía hacer, este-oeste, porque esa ya estaba. La permeabilidad era norte-sur.

Eso ahora creo que está más cerca de conseguirse si hablamos como concepto y como la base de todo proyecto.

Si luego vamos al detalle de las actuaciones urbanísticas sobre esa zona, ahí creo que todavía está verde el tema. Lo que se ha hecho ahora mismo es algo provisional porque todavía falta que Adif entregue toda la obra. Falta que se desarrolle urbanísticamente. Allí, no olvidemos, van varias torres de viviendas, que entiendo se van a construir, y que sin duda van a generar nuevas dinámicas en esa zona.

Yo creo que ese cambio ya por sí solo habría justificado el cambio de gobierno. Lo que hay que hacer con todo ese enorme espacio es generar espacio de estancia y de disfrute para uso público.


“El tema del Mar Menor nos muestra también una cosa, y es que hay algo muy potente en la política que es el sentimiento. El tema del Mar Menor ha tocado la memoria de mucha gente.”


La izquierda murciana ha cosechado tres grandes victorias. El triunfo de la moción de censura en ayuntamiento de Murcia en contraste con lo que sucedió en la Comunidad Autónoma, el triunfo ciudadano consiguiendo el soterramiento del AVE en la ciudad de Murcia y el reconocimiento por toda la ciudadanía regional del triunfo de la política de defensa del Mar Menor. ¿Estas tres victorias de la izquierda en la línea de flotación de la política regional del PP podrían ser el punto el punto hacia el cambio en la Región de Murcia?

Me alegro un montón que hables de que la moción de censura es un logro para la izquierda. No sé si de la izquierda o si para la izquierda. Porque he oído muchos comentarios. Pero, desde luego yo creo que es mejor que lo que había. Y a veces hay que gestionar las realidades porque el mundo de las ideas y de lo ideal a veces nos traiciona. Y con los logros, el soterramiento y el poner en el centro la preocupación por la situación del Mar Menor, me pasa un poco lo mismo. Prefiero hablar de triunfos para la izquierda que de triunfos de la izquierda. Explico por qué.

El tema del soterramiento ha sido una lucha evidentemente vecinal. Y además creo que deberíamos ser exquisitos con eso. Dejarlo en manos de los vecinos de las vecinas porque se les ha intentado atacar precisamente diciéndoles que era un tema de Podemos. Era un tema de los vecinos y de las vecinas, que por cierto cada uno votará a su padre o a su madre, si me permites la expresión. Y de hecho en la zona no siempre ha ganado la izquierda. Pero sí ha permitido demostrar algo crucial, y es que no se puede pasar, esto es literal, por encima de la gente. Todos tenemos un aguante, pero llega un punto que se plantaron y consiguieron que todo un ministerio modificara todos los planes que tenía, cambiara el calendario de obras, cambiara todo, y poner patas arriba un poco la planificación de obras de un “monstruo” como es Adif.

Y con el tema del Mar Menor, aparte de concejal, como abogado llevo muchísimo tiempo trabajando con el tema del Mar Menor. El tema del Mar Menor nos muestra también una cosa, y es que hay algo muy potente en la política que es el sentimiento. El tema del Mar Menor ha tocado la memoria de mucha gente. Y creo que ha provocado ese rechazo y esa reacción porque todos tenemos allí mucha parte de la infancia, muchos recuerdos, una imagen muy característica del Mar Menor, y nos lo han quitado. Pero nos la han quitado, no solo a nosotros, sino que han quitado la posibilidad, de que los que vengan detrás, lo vean.

Yo creo que más que un triunfo de la izquierda es un triunfo para la izquierda porque debería cambiar el paradigma de la manera de hacer política. La cuestión ambiental hay que ponerla en primera fila totalmente en el orden de prioridades de las políticas públicas. Nos dicen, si bueno pero la economía… Olvídate, sin medio ambiente no hay economía posible y lo estamos viendo en el Mar Menor. Lo estamos viendo en muchas zonas. Lo hemos visto en la zona del Llano del Beal donde en su momento nos decían, y todo el trabajo que da la minería y toda la riqueza que ha traído… Pues, toda esa riqueza que quedó en algunas manos, hoy es pobreza para todos.

Creo que lo que sí hay que ser es muy consciente de ese cambio, que evidentemente va a dar lugar a que las políticas ambientales se sitúen en una zona muy predominante. Esto es un reconocimiento de un cambio de paradigma que, si la izquierda sabe, lo podrá aprovechar, sino lo aprovechará otro.

¿Considera que para las próximas elecciones municipales se debe evitar el error de 2019 en el que las fuerzas de la izquierda concurrieron por separado?

Me da la sensación que la unidad de la izquierda no debe ser un fin en sí mismo. Es decir, la unidad de la izquierda debería venir sola detrás de un proyecto ilusionante. Pero un proyecto ilusionante, no de partido. Si alguien, quien sea, pone encima de la mesa un proyecto que sea ilusionante, la gente se adherirá, y a partir de ahí vendrá la unidad. O debería venir la unidad. Siempre habrá alguien que se querrá quedar fuera o que ponga otras cosas por delante.

¿Sería deseable? Sí, pero como consecuencia no como causa. Sería deseable ser capaces de poner un proyecto de municipio ilusionante y que alrededor de ese proyecto la gente renunciara, y hablo de todos, a otras cosas y pusiera eso por delante. ¿Eso puede pasar? Yo creo que sí, pero creo que el requisito imprescindible es que el proyecto no sea una coalición, que el proyecto no sea el partido, que el proyecto no sea la organización, que el proyecto sea el municipio. Y después vemos cómo nos organizamos.

El viernes de esta semana (la entrevista se hace el martes anterior) hay en El Esparragal un acto de Unidas Podemos del municipio de Murcia donde usted participa. Usted acaba de hablar de un “proyecto ilusionante”, ¿cree que en ese espacio hay síntomas de aparición de ese “proyecto ilusionante”?

Puede ser. Quizás más que, del proyecto ilusionante, hay síntomas de que la gente ya quiera ver un proyecto ilusionante. Ahora vamos a ver si entre todos somos capaces de articularlo. Lo que realmente me preocupa es que el proyecto en realidad sea de cambiar la realidad de las pedanías, de cambiar la calidad de vida de las vecinas, de los mayores que tienen problemas de movilidad, que no tienen servicios en sus pedanías, ofrecer soluciones.

Si empezamos por darnos cuenta de que hay gente ya que empieza a demandar soluciones concretas a eso, y que te pregunta menos qué logo te vas a poner para ofrecerme esa solución, sino que te dicen qué solución me vas a proponer, creo que eso ya es un primer paso. Y a partir de ahí vamos a aprender mucho de la inteligencia colectiva que seamos capaces de tener.


“Mi posición es que ojalá salga. Que salga realmente es lo que todos estamos anhelando.”


Yolanda Díaz está realizando en el ámbito estatal un proyecto de país para la unidad de la izquierda de la izquierda en un Frente Amplio. ¿Cuál es su posición al respecto? ¿Cree que ayuda o permite superar anteriores desencuentros?

Mi posición es que ojalá salga. Que salga realmente es lo que todos estamos anhelando.

Para empezar, habría que romper un poco esos conceptos de si somos “la izquierda de la izquierda” o “la izquierda a la izquierda de la izquierda”. A mí me encanta que ella hable del proyecto de país. Pero quiero que eso se vea. Quiero que realmente de lo que hablemos sea de proyecto país. Porque hasta ahora lo que veo (quizás no tanto por su parte que a lo mejor no ha tenido espacio u oportunidad) es que se habla más del proyecto de articulación de los distintos partidos o espacios políticos, que dentro de poco vamos a ser capaces de coordinar. Pero coordinar, coalicionar, coaligar, juntarnos ¿para qué?

A mi preocupa el “para qué”. Si lo que estamos buscando es un nuevo nombre a lo mismo o si lo que estamos buscando es una nueva forma orgánica para lo mismo, el debate es muy poco ambicioso. No solo es muy poco ambicioso, sino que a la gente le da igual.

Si lo que estamos hablando es, yo quiero un modelo de país que responda a las políticas que estamos haciendo desde este ministerio donde estamos poniendo los derechos de los trabajadores y las trabajadoras por delante, donde estamos poniendo las políticas de cuidados, donde estamos poniendo la responsabilidad con las generaciones que todavía no están aquí pero que van a ser las que nos mantengan cuando seamos pensionistas. Si es todo eso, ojalá.

Yolanda Díaz ha utilizado también el lema “Sumar, sumar y sumar”. Dejando la puerta abierta a que ese espacio pudiera englobar incluso el PSOE. ¿Qué le parecería a usted esa posición?

Eso sí sería un cambio real. Y no estoy hablando, insisto, de crear un órgano político que incluya al PSOE y a los que estamos a su izquierda. Eso creo que vendría después.

Si vamos a un modelo de país, compartido también con el PSOE, la potencia sería bastante difícil de combatir por parte de la derecha.

Y ahora lo que nos debería preocupar, aunque quizá no debería ser lo que comunicativamente priorizáramos, pero la ultraderecha está ahí. Y la derecha y la ultraderecha cada vez se parecen más. Y no porque se esté suavizando la ultraderecha precisamente, sino al revés. Entonces deberíamos ser inteligentes y generosos en ese sentido.

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