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Por una primavera democrática en Madrid/ctxt.es Featured

Contra el trumpismo cañí y la corrupción económica y moral del PP, ¡a las urnas!

El próximo 4 de mayo la ciudadanía debería votar masivamente en Madrid para desalojar a la derecha del poder. El balance del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y de sus antecesores del Partido Popular al frente de la comunidad madrileña es, por decirlo sin rodeos, siniestro. Una política fiscal diseñada para beneficiar a los más ricos que vacía las arcas comunes e impide hacer ningún tipo de política social; el desmantelamiento acelerado de la red de servicios públicos; la retirada de recursos hacia empresas que financian al PP, la criminalización de los jóvenes, los migrantes, los pobres y los movimientos sociales… Estas políticas anti personas se han intensificado a partir de la emergencia sanitaria causada por la pandemia y con la gestión dolosa de Ayuso.

A la hora de votar el 4 de mayo, es necesario recordar la masacre que se vivió en las residencias de mayores de la Comunidad de Madrid, donde en la primera ola murieron más ancianos que en ningún otro lugar de Europa (un 52% de exceso de mortalidad). Ayuso fue la única dirigente europea, junto al Govern catalán (12% de exceso de mortalidad), que emitió una orden para excluir de la atención sanitaria a los residentes con deterioro cognitivo o discapacidad motriz. Madrid tampoco medicalizó las residencias, a pesar de que los tribunales ordenaron hacerlo; y solo trasladó a hospitales privados a los residentes con seguros privados.

A la hora de votar, es preciso recordar que un gobierno que no honra a los mayores y los trata como si fuesen mera materia prima del negocio de las residencias es un gobierno criminal.

A la hora de ir a votar, es preciso recordar que Ayuso dio a las niñas y niños más desprotegidos un menú de una empresa de pizzas durante varias semanas: un gobierno que no cuida de la infancia es un gobierno cruel.

En estos 18 meses hemos asistido además al deterioro paulatino del transporte público, con muchas personas yendo a sus trabajos hacinadas en vagones de metro y cercanías. Los centros de salud de atención primaria han sido abandonados a su suerte, y todavía hoy mucha gente hace cola o espera inútilmente la señal del teléfono cuando se necesita más que nunca la atención de las personas que cuidan de nuestra salud. El Gobierno regional expuso las vidas de los y las sanitarias, que sin medios suficientes doblaron jornadas durante meses. Ese trabajo ingente fue premiado con aplausos en los balcones mientras en las decisiones políticas lo que se producía era un maltrato sistemático. La reacción ante las críticas fue el negacionismo, los bulos, las cortinas de humo, el ruido y la propaganda, pagada generosamente a sus medios afines. Se insinuó que el transporte, las residencias y los centros de salud eran competencia del Estado, abusando del desconocimiento de una parte de la población menos familiarizada con el funcionamiento del sistema autonómico. En el corazón de la pandemia, Ayuso estigmatizó a los barrios de clase trabajadora exponiendo a sus vecinos a medidas restrictivas que no tomó en zonas acomodadas. Ayuso confinó los barrios del sur y justificó la medida en el “modo de vida de los inmigrantes”.

Populismo y nula rendición de cuentas, disparates y macarrismo político, clasismo institucional y choques constantes con el Gobierno central… Asesorada por Miguel Ángel Rodríguez, el gurú de Aznar, Ayuso ha dirigido un circo que ha dejado pequeña a la extrema derecha. Y al someter a Ciudadanos a sus dislates ha eliminado cualquier posibilidad de que este partido mantuviese alguna credibilidad ante los liberales no ultraderechistas a los que antes interpelaba. Su aporte legislativo se resume en que concedió al menos 35 contratos a Florentino Pérez y en que solo fue capaz de aprobar dos leyes. Una, la ley del suelo, recurrida al Constitucional por un pucherazo con el quórum; y la otra, la concesión de una universidad privada al Grupo Planeta, por la vía de urgencia, sin debate y contra el criterio de los órganos consultivos: a día de hoy, Madrid tiene 12 universidades privadas y 6 públicas.

Estado fallido

Madrid es una comunidad agredida y humillada por sus dirigentes políticos desde hace ya demasiados años. Los sucesivos gobiernos del Partido Popular han destrozado el tejido social de la región, la han convertido en un paraíso fiscal y han aumentado de forma palmaria las desigualdades. La capacidad de gestión de la Administración es prácticamente nula. Da igual que sea una pandemia o una nevada, la Sanidad pública o la Educación: después de 26 años de gobiernos del PP, Madrid es lo más parecido a un Estado fallido. El abuso de poder, el amiguismo, la simbiosis con las cloacas mediáticas, policiales y judiciales, el reparto mafioso de los contratos públicos, la publicidad institucional y los pelotazos urbanísticos que desprecian el medio ambiente y las vidas han sido los elementos comunes de esos gobiernos.

Una de las causas de este fracaso institucional y de la nula capacidad de administrar lo público es la selección natural negativa: al desmantelar lo público y gobernar cada vez menos gente para menos gente y de forma más clientelar, se ha ido descartando a los técnicos más competentes y han ido medrando muchas personas éticamente dudosas o simplemente ineptas.

A partir del Tamayazo, la corrupción se convirtió en forma de gobierno, y en el nombre de España se ha ido vendiendo el territorio, el patrimonio y la dignidad de las vidas al mejor postor. En febrero de 2020 el relator de Naciones Unidas en derechos humanos y pobreza extrema, Philip Alston, hizo un informe desgarrador. Madrid tiene el segundo PIB más alto de España, pero su tasa de pobreza severa se duplicó en 10 años, pasando del 3% en 2008 al 7,8% en 2017.

El traspaso de lo común a manos privadas y la búsqueda del beneficio rápido y a cualquier coste son un verdadero fundamentalismo ante el que sacrificar lo que haga falta. Como hemos visto en la Cañada Real, en Madrid nadie se siente ni se hace responsable del bienestar de la gente, ni de que miles de niños tengan techo, luz, agua o comida. El PP madrileño ha apostatado de los derechos humanos y de la Constitución.

Lo más peligroso del actual gobierno madrileño es su sociopatía, su dependencia de la propaganda, su indiferencia ante el sufrimiento de la gente y su creciente identificación con la extrema derecha. Al abandono de las obligaciones de gobierno y al sálvese quién pueda Ayuso le llama libertad. Su idea de libertad no reconoce la interdependencia y el apoyo mutuo imprescindibles para poder vivir juntas y en paz. Defensora del supremacismo de las élites, la diva del trumpismo cañí insulta y calumnia a quien haga falta, va de la mano con quien apunta con el dedo a los niños migrantes cuya tutela y cuidado corresponde a las instituciones, acusa al movimiento feminista de causar los contagios, miente sobre las violencias machistas, culpa a las personas desposeídas y saqueadas de su propia pobreza y afirma que ser fascista es estar en el lado bueno de la historia. Por eso Díaz Ayuso no puede seguir siendo presidenta; por eso es tan peligroso que lo sea.

Nos encontramos ante una crisis profunda que aún no ha mostrado su peor cara, que se complicará tensando aún más las costuras del sistema. Asistimos a una polarización alentada desde arriba y a una manipulación mediática constante, en la que se van justificando señalamientos y ataques racistas, misóginos y clasistas cada vez más inquietantes y que recuerdan demasiado a los previos a períodos históricos atroces. Hay muchos debates sobre si esto es o no fascismo, y sobre cómo deberíamos denominar a esta expansión global de la extrema derecha. Mientras se resuelve la discusión, todas debemos ser conscientes de que para muchas personas “vulneradas” la vida cotidiana se ha vuelto hostil y sufren miedo, angustia y dolor.

En CTXT solemos declarar nuestras preferencias electorales para que nuestra comunidad sepa en cada momento dónde estamos. Los entramados mediáticos más importantes no nos han dicho a quién apoyan el 4M pero han dejado claro que no quieren al partido de Pablo Iglesias. Esta vez, creemos que lo único importante es evitar que la derecha trumpista y la ultraderecha sigan gobernando nuestras vidas. Y lo mejor (y la única alternativa real) que nos puede pasar es una coalición entre PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos. Para eso hace falta que los tres partidos no incurran en errores pasados que desmovilizaron votos, porque esta vez son todos y cada uno de ellos indispensables. Un buen resultado de las dos fuerzas a la izquierda del PSOE actuaría, además, como muro de contención para que el ala más neoliberal del Gobierno central no encuentre excusas para abandonar algunas políticas laborales y sociales que les causan urticaria.

En Madrid existe una enorme diferencia de voto entre las autonómicas y las generales. En las generales la derecha gana de forma holgada, en las autonómicas los números son muchos más justos y cada voto cuenta. Desalojar a Ayuso y conseguir que no gobierne con Vox dependerá de un número relativamente pequeño de papeletas. Si esto sucede, los problemas no se resolverán solos y habrá que estar vigilantes. Lo que es seguro es que si Ayuso sigue en el poder no quedará casi nada sobre lo que poder reconstruir la vida en común.

El consejo editorial de CTXT anima por tanto a su comunidad lectora a movilizarse para que el martes 4 de mayo Madrid viva una primavera democrática. Llamamos a quienes sienten temor y vergüenza de que nuestra región se convierta en el feudo europeo del trumpismo; a las personas que viven en los barrios más castigados, a quienes cada día van a sus trabajos precarios, a quienes no los tienen, a las mujeres que trabajan en sus hogares sosteniendo la vida de sus familias en ciudades y pueblos en los que se ataca la propia vida, a las personas jóvenes que no se dejan engañar por la falsa idea de que la libertad consiste en tener las terrazas abiertas, a las migrantes, a las gitanas…

Por una cuestión de oxígeno, de salud y dignidad democráticas, voten sin miedo a la lista de izquierda que prefieran. Si ninguna les representa plenamente y no pueden votar con ilusión, háganlo tapándose la nariz con dos o hasta con tres mascarillas. Pero voten, por favor: 26 años sin alternancia han sido más que suficientes. Y si ninguna de las razones anteriores les parece suficiente, recuerden estos datos: Madrid suma más ingresos hospitalarios por covid que Andalucía y Cataluña juntas. En 2020, la Comunidad de Madrid tuvo el mayor exceso de mortalidad respecto a 2019 respecto a otras comunidades, duplicando la media nacional. Y fue en el sureste donde hubo la mayor sobremortalidad. El sur pobre de Madrid es la zona cero de la pandemia en Europa. Hagamos que el 4 de mayo se abra una nueva etapa de ilusión, honestidad y dignidad.

#HayQueEcharlos

Fuente: https://ctxt.es/es/20210401/Firmas/35637/Ayuso-trumpismo-Madrid-elecciones-4M-PP-Vox.htm

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