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Nubes asesinas sobre el Mar Menor Featured

 Ginés Mirón

El pasado mes de agosto miles de peces aparecieron agonizantes en las orillas del Mar Menor en lo que se convirtió en el segundo episodio de anoxia tras el que tuvo lugar en octubre de 2019. En ambos casos tanto el gobierno regional como el comité científico que lo asesora corrieron rápidamente a señalar a las condiciones del clima como responsables.

En el verano de 2021 las altas temperaturas registradas durante el mes de agosto fueron las que, según declaraciones del comité de expertos que asesora a López Miras, desencadenaron el episodio de anoxia, mortandad de peces y las consiguientes protestas sociales que se desarrollaron de manera más notoria durante en el paso de la Vuelta Ciclista a España camino a La Manga además de con el multitudinario abrazo al Mar Menor. Ambas acciones de protesta tuvieron una amplia repercusión a nivel tanto nacional como incluso internacional.

Sin embargo, los datos de temperatura alcanzados durante esos días en agua del Mar Menor, en torno a los 30 grados, no indicaron valores superiores a los de años anteriores en los que por el contrario no se produjeron episodios de anoxia similares. A poco que se estudien los registros climáticos con un mínimo de rigurosidad se observa que en agosto de 2021 la temperatura del agua del Mar Menor fue la habitual para la fecha e incluso inferior a la alcanzada en 2015, antes de la primera “sopa verde” que afectó a la laguna en el verano de 2016. Resulta comprensible que quienes no están acostumbrados al manejo de datos climáticos pudieran caer en esta omisión, pero llama la atención que esto suceda en quienes supuestamente controlan los parámetros ambientales de la laguna so pena de querer pasar un hecho natural como que el mar menor se calienta en verano como algo excepcional, y es que las altas temperaturas del mar menor en agosto forman parte habitual del paisaje, tanto como la isla del barón o la perdiguera.

Pues ahora estamos en las mismas, pero con las lluvias. El clima del sureste es sumamente variable por definición, cuando decimos por ejemplo que en una zona caen 300 litros de media no es porque todos los años caigan esos 300, litro arriba o abajo, sino porque la sucesión de periodos húmedos y secos dan finalmente esos registros, pueden caer 150 litros un año y al siguiente 450. Actualmente la Región de Murcia y en concreto la Comarca del Campo de Cartagena y Mar Menor se encuentran en un periodo húmedo con precipitaciones superiores a la media estadística. Estaciones medidoras de la Asociación Meteorológica del Sureste (AMETSE) reportan cantidades superiores a los 300 litros desde principios del mes de marzo. Esto sin embargo no deja de formar parte de un ciclo natural que en manera alguna explica la situación de eutrofización de Mar Menor.

Recordamos que, en el año 1989, la estación de AEMET en el Aeropuerto de San Javier recogió un total de 625 mm de precipitación, dos años antes, en 1987, ese mismo pluviómetro batió su récord de precipitación en 24 horas con cerca de 350 litros marcando todo ello un periodo húmedo de una intensidad que hasta hoy no se ha vuelto a repetir. Sin embargo, nadie recuerda que aquellas lluvias acapararan titulares responsabilizándolas del desastre del Mar Menor, nadie hablaba de anoxia, de nitratos ni de fosfatos y es que básicamente por entonces no estábamos en un proceso de eutrofización como el actual, mis recuerdos de aquellos años en Los Urrutias son de un agua limpia y transparente.

La pregunta es clara entonces: ¿porque entonces no sucedió y ahora sí? ¿Por qué ahora los periodos de lluvia son tan señalados en relación a la salud del Mar Menor?¿Cuál es ahora la diferencia?

Pues básicamente la diferencia se llama trasvase Tajo/Segura. En 1989 llovió mucho, más que ahora incluso, pero solo hacía 7 años que las aguas del trasvase empezaron a llegar y la cuenca vertiente del campo de Cartagena apenas había comenzado su proceso de trasformación de una llanura de cultivo de secano hacia una planicie dominada por el regadío intensivo como sucede en la actualidad. La transformación agroindustrial ha tenido dos efectos principales, por una parte mantener los niveles piezométricos del acuífero del cuaternario altos incluso en periodos secos como 2014/2015, y por otro favorecer las escorrentías hacia el Mar Menor tanto por la ocupación de cauces más o menos difusos como por la eliminación de sistemas tradicionales de retención de agua tales como pedrizas o ribazos, innecesarios ante nuevos cultivos más extensos y que tienen el agua asegurada aunque estemos en pleno mes de Julio.

La suma de caudales aportados de manera artificial (trasvase) junto a la llegada de un nuevo periodo húmedo han terminado por llevar el agua hasta la misma superficie y lo volverá a hacer durante cada ciclo húmedo mientras no se reduzcan de manera apreciable las aportaciones del regadío intensivo. Esto lo saben perfectamente los señores asesores del gobierno regional, pero decirlo públicamente así tal cual sería un torpedo en la línea de flotación del discurso del agua para todos (y para todo) que ha sido bandera del gobierno regional de Murcia desde hace años, y que aún hoy sigue vigente como vemos en la batalla por los caudales ecológicos que deben circular por el Tajo, así que para qué vamos a señalar con el dedo al suelo cuando tienes a las nubes, que por más que las acusen, nunca se quejan.

Volvemos a escuchar soluciones cortoplacistas a la situación de saturación del acuífero cuaternario que hay bajo el campo de Cartagena, hablando de bombear el agua cargada de nitratos y fosfatos, sin saber exactamente a donde irían a parar esos miles de litros extraídos ahora que nadie riega en el Campo de Cartagena y que las plegarias son más bien por que desaparezcan las nubes.

Una política y unos políticos sensatos no estarían a estas horas mareando la perdiz por intentar evitar lo que ya es inevitable con bombeos inútiles y chapuzas de última hora ya que otro verano más la explosión de fitoplancton está por desgracia asegurada, sino que estarían trabajando en poner en marcha medidas a medio y largo plazo que evitaran la colmatación del acuífero cuando llegue el siguiente periodo húmedo, lo que pasa irremediablemente por reducir la superficie de regadío en el Campo de Cartagena eliminando incluso esta de la zona más próxima al Mar Menor y muy especialmente en el entorno de la rambla del Albujón. Sin embargo, da la sensación de que andan más bien preocupados por preparar su próximo argumentario para lo que se avecina los próximos meses y que podría ser algo así como: “El calor del verano provoca una nueva anoxia”.

Aquí lo dejo apuntado, por si acaso.

Ginés Mirón. Responsable de la Red de Medio Ambiente y Cambio Climático de IU-Verdes Región de Murcia.

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